RJClaudín.- La casa Soler y Llach trata de subastar en Barcelona (España) un lote compuesto por un archivo fotográfico de procedencia desconocida compuesto por miles de diapositivas, negativos y reproducciones de diferentes autores, de los que sólo se conocen unos pocos nombres, aquellos que la propia publicidad de la subasta ha desvelado por ser los de mayor “gancho”, como es el caso de Gervasio Sánchez, quien me puso al corriente del caso.
Ya están en curso varias acciones jurídicas (dirigidas por el despacho Legalarte), emprendidas con el objetivo principal de paralizar la subasta, prevista en Barcelona el próximo 24 de noviembre, recuperar el lote, con todo el material que contenga, determinar la identidad de sus legítimos propietarios y lograr información sobre su procedencia.
Las acciones legales han sido emprendidas gracias a una iniciativa de José Manuel Navia y Elisa Pavón, como apoderada de Juantxu Rodríguez, ambos nombrados en la publicidad, quienes me envían esta comunicación porque sostienen que si alguien tiene que utilizar su nombre para algo, “seamos nosotros, el colectivo de fotógrafos, que nos vemos constantemente manejados a conveniencia del comprador de nuestras imágenes”.
José Manuel y Elisa son quienes, principalmente, han adelantado la cantidad de 3.000 € en concepto de provisión de fondos para el bufete Legalarte, para poner en marcha el proceso, dirigido a descubrir quienes son todos los autores que tienen obra en el archivo del lote que se pretende subastar.
Además, se obtendrá información sobre la procedencia y sobre la legitimidad de los títulos de propiedad que presentan para proceder a una subasta, y así, los fotógrafos afectados podrán adoptar las medidas legales que estimen oportunas en base al recorrido que hayan efectuado sus imágenes hasta la llegada a la subasta.
Es importante destacar que sin la información que se obtenga con estas acciones será imposible acometer otras nuevas. Por ello, este paso que han dado José Manuel y Elisa, a quienes cada día nos sumamos más profesionales de la comunicación, es de importancia fundamental para todos, y todos debemos entender su gran valor.
Por otra parte, frenar esta subasta es un acto de justicia hacia el colectivo de fotoperiodistas y será una llamada de atención a todos los implicados en el sector de la fotografía, ya sea como autores o como consumidores, de la necesidad de tener documentada la obra fotográfica de manera adecuada para el uso que se le vaya a dar, con las pertinentes reservas legales que impone la Ley de Propiedad Intelectual.
José Manuel y Elisa han hecho el esfuerzo económico de hacer la provisión de fondos, pero ahora corresponde que apoyemos a esta causa, para que el peso de esta iniciativa no recaiga sólo sobre unos pocos colegas, por lo que al final del texto aportamos el CCC de la cuenta corriente abierta para aportaciones, a nombre de Elisa Pavón en La Caixa, que estará abierta hasta el próximo 18 de noviembre para recibir todas aquellas aportaciones voluntarias que podamos hacer.
José Manuel y Elisa aclaran en la comunicación que me han enviado, y que estoy reutilizando en gran parte, que no se hará público un listado de aportaciones ni de los aportantes, dado que la profesión no pasa por sus mejores momentos y muchos colegas no pueden aportar ni un euro. Pero cada aportación será documentada con un recibo firmado por Elisa Pavón y quienes la hayan hecho podrán acceder a verificar su apunte, así como el extracto bancario con el destino del dinero.
José Manuel y Elisa consideran muy importante “entender que no estamos luchando sólo por los intereses de un grupo de compañeros que poseen fotos en ese archivo”, sino que lo hacemos por todo el colectivo.
Soler y Llach ya subastó hace un año un archivo de copias de Henri Cartier-Bresson, que las casas de subastas Christie´s y Swann de Nueva York se habían negado a subastar por su dudosa procedencia. Aún así, y a pesar de los intentos de la Fundación Henri Cartier Bresson por paralizar dicha venta, la subasta se llevó a cabo.
Cualquier cliente que tenga fotos vuestras, aunque sean pruebas de color, podrá venderlas impunemente si no empezamos a luchar por la defensa de nuestros derechos, concluyen José Manuel y Elisa.
CCC de la cuenta en laCaixa: 2100-6241-81-0100024440


