kodachromeManuel López* (Especial para P-ES).- Eran dos jóvenes estudiantes estadounidenses de Música y aficionados a la fotografía a quienes llegó a preocupar hasta tal extremo la pésima calidad de la proyección de una película que vieron en el cine que decidieron pedir permiso a su profesor de Física para que les dejase experimentar con emulsiones fotográficas en el laboratorio del instituto. Corría el año 1916 y diecinueve años después, el 15 de abril de 1935, "los dos Leopoldos" -Leopold Godowski y Leopold Mannes- presentaban la que sería la película verdaderamente mítica de la historia, la que marcaría el antes y el después del material sensible. Paul Simon dedicó a la Kodachrome la célebre oda del mismo nombre en 1973.

Ahora, 74 años después de que fuera presentada, Kodak ha anunciado que retira la película. La noticia, sin duda la peor en la historia de la centenaria compañía, se produce bajo el mandato de un español, el vigués Antonio Pérez, al frente de la que fuera compañía de referencia del sector fotográfico y ahora está volcada de lleno en el proceso de reestructuración para consumar la reconversión digital. El argumento: la Kodachrome representa tan sólo un 1 por 100 de las ventas totales de película.

Esta decisión, que se veía venir, incomoda a una minoría, por más minoritaria que cada día sea, de fotógrafos de los más exigentes. Pero no hay vuelta de hoja. Un sitio web a modo de homenaje a la película con una galería de imágenes de Steven McCurry, el autor de la archifamosa foto de la niña afgana, y los fotógrafos profesionales Eric Meola y Peter Guttman viene a certificar el principio del fin de la era de la fotografía química.

La Kodachrome ha escrito un capítulo crucial de la historia de la fotografía. Todo fotoperiodista que se precie ha envidiado a los fotógrafos de la National Geographic, a quienes no era infrecuente que la redacción de la emblemática  revista hiciese llegar en helicópteros a los lugares más recónditos de la tierra lotes de película Kodachrome fresca al tiempo que les recogía las películas expuestas para su revelado.

El proceso de revelado de la Kodachrome es extremadamente complejo, pues no se trata de una emulsión de color al uso, sino en realidad de tres emulsiones de blanco y negro sensibles a los colores básicos -luz roja, luz verde y luz violeta azulada- acopladas en capas superpuestas que en el revelado sustituyen las sales de plata por colorantes, lo que las hace inalterables con el paso del tiempo.

Everything looks worse in black and white (Todo parece peor en blanco y negro), concluían Simon @ Garfunkel. Ahora hemos de habituarnos a que no todo parezca peor sin Kodachrome...

Aunque no todo está perdido. Tras el funeral de Kodachrome viene el Puente sobre aguas turbulentas (Bridge Over Troubled Water, otro de los éxitos memorables de Simon & Garfunkel). Y es que el hecho de que Kodak haya dejado de ser la compañía de referencia del sector de la fotografía y la imagen no quita el que cuando se habla del techo de calidad en el escenario digital conviene no olvidar que actualmente el sensor de imagen con la mayor resolución -50 megapíxeles (MP), que se convierten en 150 megabytes (MB) de archivos de imagen Tiff- llevan la firma de... Kodak. 

* Manuel López es editor de FOTO.

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