Oficializadas a finales del años 2007, las medidas generaron vivas reacciones en la opinión pública china, y en la globosfera internacional. Chen Jiachun, vice directora de la oficina de telecomunicaciones del Ministerio de Industria e Información, anunció el pasado 16 de enero que la administración china tiene intención de reconsiderar las medidas. El primer criterio a tener en cuenta para la concesión de una licencia es la pertenencia, total o parcial, al Estado.
“Se trata de una medida desproporcionada y muy discutible para conservar el control de los contenidos que circulan por Internet. Pedimos a la señora Chen Jianchun que respete su compromiso y no altere la libertad de expresión, más de lo que ya lo está. Esa ley pone en peligro la información, porque los proveedores de acceso a Internet tienen que trabajar mano a mano con los censores para asegurarse de que el contenido de los sitios está avalado por el gobierno, so pena de ver como les cortan el acceso a Internet”, ha declarado RsF.
En China es muy severo el control de los contenidos audiovisuales en línea. Un informe publicado en octubre de 2007 por RsF demuestra que la vigilancia de la Red es una sutil mezcla de filtrado, ciberpolicía y propaganda. Existen cinco organismos que controlan Internet, y envían consignas a los sitios para controlar la información que difunden.


