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Domingo, 31 de Marzo de 2013

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Navegas por Opinión Detrás de las palabras El globo pinchado de Artur Mas

El globo pinchado de Artur Mas

Wifredo-Espina  Wifredo Espina

Artur Mas ha pinchado su propio globo. El globo muy hinchado que imaginó y creó a partir de una inexacta valoración de la realidad. El globo de ilusión, e ilusionante para muchísimos catalanes, de tener una nación-estado soberana e independiente casi a la vuelta de la esquina. Grave error para un gobernante colgarse de los hilos de un globo.

Hizo un gobierno de “los mejores”... para durar menos de dos años. Pergeñó una “Pacto Fiscal” para -dijo- negociarlo con el Gobierno central, sin querer darse cuenta de que política y jurídicamente su texto era inviable, y encima lo presentó como un ultimátum y sin entrar en otra negociación posible.

En un calculado arrebato de victimismo ante aquel “portazo inadmisible” de Madrid, viendo pasar por la calle el éxito de una gran manifestación popular (que él había alentado y apoyado) con un clamoroso acento nacionalista, Mas se subió de un salto a la carroza de mando, proclamando a los cuatro vientos el gran sueño independentista. Así, él -y no otros- seria el Moisés que llevaría el pueblo a la deseada orilla salvadora. Con esta fe de iluminado por algún dios, convocó a las masas a una elecciones “trascendentales”, ”históricas”... y se la pegó: nada de “una mayoría excepcional”, sino que incluso perdió doce diputados.

Como los “héroes” no se rinden, se agarró a un clavo ardiendo para seguir adelante con su ilusión. Entregó su suerte al antiguo partido adversario, ERC, ahora liderado por el rotundo y simplista Junqueras, ampliamente votado por los separatistas, que le impuso incluso la fecha para la entrada triunfal en el cielo del Estado propio y soberano. Todo esto –se dice- creó una “gran ilusión en el pueblo catalán”. En tiempos de tan grave crisis, las ilusiones ayudan, aunque de ellas no se vive. Es decir, que por lo menos todo el mundo estaba entusiasmado en este misterioso viaje a Ítaca.

Parece que casi nadie –mientras medios, políticos y otros se dedicaban al incienso al redentor- había pensado en las enormes dificultades de la travesía. Se querían borrar, de un plumazo, quinientos o trescientos años de historia e intereses entrelazados de Catalunya y Espanya. Toda una proeza, en la que muchos han soñado y seguirán soñando siempre. Este deseo es mucho más que un globo, es una histórica y fundamentada reivindicación. El globo de Artur Mas ha sido presentado como factible y cercano, y que es un deseo prioritario y de la gran mayoría de ciudadanos de la Catalunya del siglo XXI.

Y resulta -¡quién lo diaria!- que el Estado también tenía algo que decir en esta batallita, y que no se cruzaría de brazos. Y resulta que dentro del país, entre los partidos, no solo no hay coincidencias, sino graves discrepancias. Y que también la ciudadanía está dividida. La patronal de los empresarios catalanes, por ejemplo, le acaba de decir al president Mas que negocie unas buenas condiciones de financiación con el Estado y se deje de sueños, por muy legítimos que sean, sobretodo en este momento de crisis económica profunda. Y a estas voces seguirán otras, sin duda. Así, Mas se va quedando solo, con su “amb il.lusió!” (¡con ilusión!), y estrechamente marcado por Junqueras.

De aquí que haya tenido que rebajar mucho el documento de Declaración de soberanía presentado al Parlament para que lo haga suyo. La firme posición del PSC, liderado por Pere Navarro, uno de los políticos catalanes mas sensatos, ha contribuido mucho a esta moderación del texto de Mas y Junqueras. Pero las reticencias del PSC son aún muy fuertes. Mientras, Ciutadans y el PPC están radicalmente en contra por considerar que el tema de la Declaración que se pretende está fuera de las competencias de la Generalitat, lo cual seria motivo de recurso al Constitucional.

Así las cosas, ahora Mas acaba de reconocer públicamente que en lugar de un referéndum “vinculante”, quizás haya que contentarse con una simple consulta “sin valor jurídico”. Una encuesta con urnas.”No nos engañemos -dice Mas- no es lo mismo hacer un referéndum autorizado por el Estado y con vinculación jurídica sobre la decisión, que hacer una consulta organizada por las instituciones catalanas, en la que el pueblo expresará su opinión, pero sin vinculación jurídica”. Por esto, en una clara reculada, “insta al Estado español a ofrecer ‘alternativas atractivas’ a Catalunya en lugar de limitarse a rechazar el proceso soberanista”. “Que como Estado español -remacha- hagan un ofrecimiento a Catalunya”. El globo de Mas ha pinchado antes de empezar a elevarse...

Y Rajoy, que calla pero tiene muchas bocas, ya ha hablado por la del ministro García-Margallo. “Hay que hacer algo -ha dicho- para solucionar el “conflicto” con Catalunya”, apuntando tres objetivos prioritarios: un gran esfuerzo en infraestructuras, prestar mucha atención a la lengua y la cultura catalanas, y encontrar un encaje a las aspiraciones de Catalunya en la financiación autonómica que este año toca revisar.

Empieza a cambiar el lenguaje, por ambas partes, y también el contenido de los mensajes. El globo de Mas legítimamente seguirá empujando hacia arriba, elevándose y también dando tumbos, pero ya es un globo pinchado.

 


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El globo pinchado
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Última actualización el Viernes 18 de Enero de 2013 10:40