Jueves, 17 de Mayo de 2012

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Navegas por Opinión Correos al editor Derechos humanos en España: ante la muerte de otra mujer negra en el CIE de Aluche

Derechos humanos en España: ante la muerte de otra mujer negra en el CIE de Aluche

Mbolo Etofili.- El pasado 20 de diciembre moría en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche (Madrid) la congoleña Samba Martine, de 41 años de edad, a causa de una meningitis, una enfermedad curable si el centro hubiera tratado como un ser humano y prestado la debida atención médica.

Este hecho constituye una grave violación de los derechos humanos así como de la igualdad de trato por origen racial y étnico. Mas allá de la impunidad con que se producen las muertes de negros en España (nunca hay juicios ni a políticos ni a funcionarios), ésta quedaría como una más si no hubiera sido por las condiciones en las que se produjo.

Samba llevaba encerrada en el CIE de Aluche más de 30 días por el mero hecho de ser negra y no tener papeles. La meningitis es una enfermedad tratable y que podría haber sido curada con la visita al hospital, pero ni tan si quiera se le diagnosticó porque el centro no cuenta con una simple enfermería. El hecho de que la muerte se silencie a la opinión pública en un estado de derecho, es muy grave y dice muy poco de la libertad expresión de quienes rápidamente corren a remarcar la nacionalidad de un presunto delincuente cuando este es extranjero.

Esta muerte de Samba, como la de Antonio Fonseca, Murab, Lucrecia Perez, Ndombele, Alfonse y cientos de crímenes racistas de negros e inmigrantes, muchos de ellos en custodia policial, y dado que estos crímenes se producen en la más absoluta impunidad, (ver caso a aliu djob o Deisré) constituyen no sólo un ataque contra el ser humano y una familia destrozada sino al propio sistema de libertades y estado de derecho: es una muestra más del racismo impune en que se encuentra la comunidad negra, perseguida en las calles por el gobierno de turno y encerrada en estas cárceles, bárbaras y sin atención médica.

El solo hecho de que el CIE no proporcionara ayuda médica a Samba tras sus gritos de auxilio, muestra que esa fachada de colores vivos y alegres que nos recuerda más a un Ikea que a una prisión, esconde una perversa, dramática, impune situación para los negros, de los que el 75% que son cazados en las decenas de redadas racistas que se producen al día en Madrid, en el metro, paradas de autobús, calles, e incluso a las puertas de iglesias.

En las sucesivas denuncias del Movimiento Panafricanista junto con ONG, asociaciones y organizaciones políticas como mesa plurinacional, así como las numerosas movilizaciones como el 18D del 2010 en las puertas de la cárcel, venimos señalando esta situación desde hace más de diez años. Pero curiosamente se viene observando cómo las redadas racistas se incrementan en el metro y barrios como Lavapiés y Usera.

La democracia española, en cumplimiento de los acuerdos de la conferencia mundial de Durban contra el racismo, tiene que establecer unas relaciones con la comunidad negra más allá de las pateras, la violencia y la violación sistemática de nuestros derechos humanos, aspecto este ultimo del perfilamiento racial negrófobo que ha sido denunciado por los propios cuerpos de seguridad del Estado.

Estas navidades rezamos por el alma de Samba y su familia e hijos que dejó en África pero también para que de una vez algún juez decida encausar los delitos de racismo institucional.

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