Periodistas en español

sociedad de la información - derechos humanos

Jueves, 23 de Febrero de 2012

Actualizado09:23:06

Navegas por Opinión Correos al editor 2011: El año de los Indignados

2011: El año de los Indignados

Víctor Liza Jaramillo*

Durante todo el año, en diversas partes del mundo se produjeron movimientos sociales, con distintas demandas de acuerdo a sus realidades, que salieron a protestar contra los poderes vigentes. Países poderosos, emergentes y del denominado tercer mundo, e incluso con diferentes culturas y estructuras de poder fueron escenario de la indignación ciudadana.

El primer estallido fue en el mundo árabe, cuyos gobernantes eran autócratas atornillados por años en sus sillones presidenciales, que jamás pensaron que iban a salir de sus palacios. Sin embargo, debieron dejar su poder ante la fuerza de la protesta social, que fue ganando espacio y popularidad.

Casos como los de Túnez y Egipto son dignos de destacar, puesto que los movimientos de protesta se armaron gracias al consumo de las redes sociales, que ayudaron a alimentar e intercambiar formas de movilización, para sacar a los tiranos del poder. La demanda de “la primavera árabe” era la democratización de todas las formas de sus sociedades.

Un caso aparte es el de Libia. Si bien el sátrapa Gadafi cayó, la forma en que fue depuesto no fue la más saludable. Aunque el pueblo libio, en un acto de autodeterminación, luchó contra el dictador por cuenta propia en un inicio, la lucha se vio empañada por la intromisión escandalosa de Occidente.

Pero el mundo occidental, considerado de “avanzada”, también tuvo su ola de protestas. La más destacada fue la de los “Indignados” en España, que realizó manifestaciones con altos índices de participación jamás vistos en la historia de este país, que alcanzaron centenares de miles. Las demandas se debían al hartazgo con los partidos políticos, y a la petición de mejoras en los servicios sociales. Todo esto fue precipitado por la desidia del gobernante Partido Socialista Obrero Español, que reconoció muy tarde que la crisis económica se había instalado; y por ello fue duramente castigado en las urnas en la elección de noviembre. Allí la razón de la llegada al poder del conservador Partido Popular, hecho que parece indicar que el remedio será peor que la enfermedad.

En el resto de la Europa democrática y liberal también hubo indignados. Allí están los casos de Grecia e Italia, cuyos ciudadanos protestaron masivamente contra los recortes al Estado de bienestar, una política social bien europea. Pero la respuesta del poder económico fue imponer sus condiciones y colocar a dedo a los gobernantes en esos países. Gran Bretaña también fue testigo de la indignación, gracias a las protestas estudiantiles contra las alzas en las pensiones, y los mismos efectos de la crisis.

El país más poderoso del mundo, Estados Unidos, tampoco se salvó de la indignación a pesar que gusta de reprimir duramente toda manifestación que empañe su imagen de potencia y nación próspera. Los Indignados de Wal Street protestaron contra los abusos del poder económico, que desde hace tres años han causado la crisis en todo occidente, y en demanda por mejoras sociales.

En América Latina, la indignación se mostró en Sudamérica, específicamente en Chile, donde los estudiantes, liderados por la dinámica y carismática Camila Vallejo, pusieron en jaque las estructuras de un poder que se mantiene vigente desde la dictadura de Pinochet, y que ha sido maquillado en 20 años de democracia. Cientos de miles de jóvenes tomaron las calles de Santiago y otras ciudades del país para hacer sentir su voz por una mejor educación y gratuidad de la misma, ante un sistema perverso que obliga a pagarla de por vida.

A diferencia de las otras protestas en el mundo, la imagen de la indignación en el país de Neruda fue Vallejo, cuya irrupción en el escenario político ha dado que hablar y sin duda alguna, tiene un gran futuro por delante. Llama la atención que muchos jóvenes que no vivieron la dictadura de Pinochet tenían una gran memoria de lo que aconteció en aquella época oscura de la historia chilena, lo cual da a entender que las generaciones anteriores que vivieron el oprobio han hecho un gran trabajo de docencia en sus herederos.

En el Perú, los Indignados no salieron a las calles a protestar como en Chile, Estados Unidos, Europa y el mundo árabe; pero rechazaron en las urnas un proyecto político delincuencial y criminal como el de los Fujimori, que a través de su heredera, estuvieron a punto de llegar al poder nuevamente, cosa que nos debe llamar la atención acerca de la moral en nuestra sociedad. Al mismo tiempo, se manifestaron poniendo en Palacio de Gobierno al candidato que encarnaba el cambio en el país: Ollanta Humala, quien comenzó su mandato con aires de renovación, pero que lamentablemente se ha ido arrinconando a las exigencias de la ultraderecha, que quiere seguir gobernando sin ganar elecciones.

Eso ha ocasionado que, luego de manifestarse en las urnas, los Indignados peruanos salgan a protestar en varios lugares del país, en especial en Cajamarca, en una legítima defensa del agua, la vida y sus modos de producción para sobrevivir, contra una minera que pretende seguir abusando con su poder económico.

Los Indignados se manifestaron en todo el mundo, pero la resolución de sus demandas aún está pendiente.

No serán famosos, no serán ricos, no habrán ganado premios ni destacado en los deportes, la cultura o el espectáculo, pero igual son los personajes del año, porque le dieron un “sacudón” al poder vigente.

*Víctor Liza Jaramillo es colaborador de la Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC) en Perú

2011: El año de los Indignados
Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario

busy