Jueves, 17 de Mayo de 2012

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El debate y el voto de la indignación

Félix Población

Como bien deberían saber Rubalcaba y Rajoy, la indignación es un estado de ánimo que afecta a una proporción nada desdeñable de la sociedad española. No puede ser de otro modo en un país con los alarmantes índices de desempleo del nuestro y una política incapaz de resolver un poblema de tan grave magnitud. La indignación es algo que durante los pasados meses ha estado presente en las calles y plazas de España con una masiva presencia popular en algunas convocatorias, como la del pasado 15 de octubre en Madrid, descaradamente camuflada por la mayoría de los medios de información.

Entra dentro del guión que el líder del Partido Popular no hiciera durante el denate televisivo ninguna alusión al Movimiento 15-M, que en un principio el pulquérrimo Pons vaticinó como algo que sería de comprender en nuestras ciudades, cuando el vicesecretario de Comunicación del PP valoró el arranque de las protestas ciudadanas en Egipto. Ese movimiento, al día de hoy, no representa para su partido más que lo que su presidente Aznar dejó dicho al situarlo en los márgenes del radicalismo y la ultraizquierda.

Yo no sé si en la previsión de guión de Pérez Rubalcaba, que a mi juicio verifico una muy resuelta, entonada e inteligente denuncia de la ambigüedad latente y premeditada que se da en el programa electoral de su adversario -hasta el punto de reconocerle Rajoy que no iba mal en el debate-, se suscitó en algún momento la posibilidad de aludir a la indignación ciudadana, aunque solo fuera de refilón.

Lo hubiera podido hacer el candidato socialista cuando se refirió a la idea de realizar unas mínimas reformas en la ley electoral, que el Movimiento 15-M considera totalmente ajena a la democracia real que reivindica, pero se conoce que tanto él como sus asesores estimaron desechable la referencia. Sí le interesó a Rubalcaba, sin embargo, cuando le tocó poner punto final al debate, hacer una llamada a los ciudadanos que podrían optar el 20-N por la abstención, llevados por la indiferencia y/o el desencanto, consciente de que la pérdida de votos más notable de su partido suele proceder de quienes no acuden a las urnas.

Como el candidato del PSOE hizo esa llamada a los indiferentes y olvidó a lo indignados, a pesar de constituir este movimiento un estado de opinión crítico de los más relevantes y estimulantes que se han dado a lo largo del vigente periodo democrático, cabe reprocharle a Rubalcaba esa grave omisión. Si lo hizo porque su partido no espera cosechar votos en ese ámbito, malo. Si le dio la espalda porque ese movimiento no le merece consideración, peor.

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escrito por O. Colis, noviembre 11, 2011
Abstención y tente tieso.

Si el nombre es un significante, como diría un psicoanalista argentino, por ejemplo, Perón, efectivamente, sería un perote grandón; y así, rebuscando y rebuscado se me ocurre que Rajoy quiere rajarnos hoy sin dejarlo para mañana; y Rubalcaba tiene arrugas en el habla. Vamos que el primero anda inquieto por probar qué se siente al mandarnos de una vez a punta de navaja, y el otro está al cabo de la socialdemocracia, o sea, al cabo de la calle y se le nota en el habla. Pienso que Rosa es vanidosa, Un Pocoyo de Díez; y Gallardón un chaval grandón que hace gallos con la voz cuando miente, y no para de hacerlos, como un adolescente; Llamazares tiene el ardor en un parque temático y le rodea el cortafuegos de su propio partido, para que no se pase, es pizpireto pero resignado, puede decir la verdad, ¡total, para lo que va a mandar!; Aznar, sin embargo, es el que manda en el lugar de los aznos, que es la FAES, donde hace faenas de aliño político y cumple con sus deberes, acreedita y desasosiega; su señora, Ana Botella, tataratataranieta de José Bonaparte, de la rama borde que embarazó a una modistilla que era pera entre tanta manzana de abolengo; Durán i Lleida también es homófobo, y le pierde la entrepierna, según propia confesión no es muy cristiano de cintura para abajo, lo de Lledia es demagogia; a Urkullu lo imagino haciendo Erkorekas en el bosque vasco originario, muy ave cantamañanas, muy versolari de buena egunón; como que Bono tiene que probarlo y Chaves no te pares, chaval... Se me ocurre mientras oigo hablar por la tele a los contrincantes, que no hablan de mangantes ni del 15M. Menos mal que tienen a los paraos y a las víctimas, según quién a favor siempre unos de uno y otros en contra de otro siempre. Indignados unos de repente, otros siempre indiferentes, cabreados o indigentes. Urdangarín me quiere gobernar y yo le sigo le sigo la corriente, porque no quiero que diga la gente: Urdangarín me quiere gobernar...

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Última actualización el Miércoles 09 de Noviembre de 2011 22:15