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Lunes, 4 de Junio de 2012

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Ave María

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Manuel López

La fe, como nadie ignora, mueve montañas. Los más devotos así lo creen a pies juntillas. Los creyentes con reservas o quienes no pasan de ser solo algo religiosamente correctos en el terreno devocional, en cambio, prefieren mantenerse en el terreno de la sospecha a la militancia en la nube de la “milagrística”. Si alguna pregunta inelegante hay por comprometida en exceso, es la de espetarle a alguien en la cara que si cree en los milagros. Messi y Cristiano, al fin, ya son humanos.

Al igual que ocurre con las meigas, bien sabido es que los milagros, aunque no creas en ellos, “haberlos, haylos”. Que se lo pregunten al Bayern y sobre todo al Chelsea. Y es que milagro no solo es un “hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino” –primera acepción que ofrece el DRAE–, sino también “suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa” –segunda acepción–.

Ahí estamos. Doy fe de que cosa extraordinaria y maravillosa donde las haya fue el gol de Cristiano Ronaldo en El Clásico en el Camp Nou. No pude estar en el Baret de Baix La Mar de Denia, viendo el partido, pero pude verlo por televisión en una sala privada de un hotel en Francia. Después de la pifia de los dos goles de chiripa primero del Real Madrid y luego del Barça, hacía falta eso, el milagro de un gol, a ser posible de color merengue, almas de Dios.

Y el milagro se produjo… pero duró poco. La Europa merkeliana está visto que no nos quiere, prefiere Múnich y Londres a Madrid y Barcelona, y el villarato poniendo el derbi del año en medio de los dos partidos de semifinales de la Champions también parece haberse aplicado trabajando para el enemigo.

A lo que iba. Pude ver el Barça-Madrid en una sala privada del Hotel Méditerranée de Lourdes con un reducido grupo de periodistas de viajes y operadores de turismo en el viaje inaugural de la línea de turismo “no solo religioso”, se encarga de hacer rezar la publicidad, a Lourdes.

Dicho y hecho, el viaje no solo fue de interés informativo religioso –el santuario de Lourdes es un hervidero de peregrinos de todo el mundo, muchos de ellos jóvenes–, sino también de turismo cultural, de montaña… gastronómico… y en esa fecha también para el disfrute de la “religión” deportiva.

Lopez-en-Lourdes_21abril2012_100_1263___300La ruta en sí rozaría el milagro si estuviéramos hablando hace no tanto tiempo de salvar la distancia de Madrid a Huesca en el AVE en dos horas y cinco minutos y plantarse en Lourdes en tres horas más de autobús “María”, total, cinco horas de viaje para un trayecto de cerca de 600 kilómetros con los Pirineos sin túnel –ni buenas carreteras– de por medio.

Lo que han hecho Renfe, Alosa y Lourdes Hotel Services por franquear los Pirineos con el “Ave María” no es el milagro de la fe que mueve montañas. Pero esta iniciativa que traspasa los Pirineos y reduce el viaje a más de la mitad de tiemp, la verdad es que se le parece bastante…

Lourdes se promueve como destino cultural de naturaleza, gastronómico… además de religioso

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Última actualización el Viernes 11 de Mayo de 2012 06:42