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Domingo, 17 de Marzo de 2013

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La pequeña Venecia (Shun Li y el poeta), algo más que góndolas en la laguna

cartel-pequena-VeneciaSeis horas baja y seis horas sube.
La laguna cambia a menudo de cara y de color.
Porque el agua entra y sale, la marea baja y sube.
Cada seis horas.
Y cuando cambia el agua, en la laguna cambia todo.
Excepto el silencio. El silencio está siempre.
Está allí.
Dulce, infinito y débil.
Consigue parar el tiempo.
Regala a la mente el espacio de un pensamiento.
Alberga historias y memorias que ignorabas conocer.
Y nunca te deja solo
Como una madre. 
Y esto es Shun Li, el dulce dolor de una madre en el silencio profundo de la laguna…
(Andrea Segre, Notas de rodaje)

Mercedes Arancibia

Esto es Shun Li y el poeta, La pequeña Venezia, un trabajo de dirección (Andrea Segre) que es también una pequeña joya cinematográfica, una obra intimista, sincera, artesanal y muy personal.

La “pequeña Venezia” es el nombre que dan en la región del Veneto a la localidad de Chioggia, perteneciente a una zona que “ha tenido un crecimiento económico importantísimo, pasando en muy poco tiempo de tierra de emigración a tierra de inmigración” (en Chioggia sitúa Carlo Goldoni la historia de Le baruffe chiozzotte). Cuando, en la laguna, la marea sube más de la cuenta, las calles y las casas de Chioggia se anegan durante horas.

A Chioggia llega Shun Li (Zhao Tao, la actriz preferida del realizador Jia Zhang-ke, León de Oro en la Mostra de Venecia 2006 por Still Life) , emigrante china que trabaja sin horario ni vacaciones en uno de esos típicos bares –osteria, en este caso- que siempre hay cerca de los puertos de pescadores, a cambio de un hipotético billete de avión para el hijo que ha dejado en el pueblo a cargo de su abuelo (un paréntesis para decir que esto es exactamente lo que están haciendo todos esos chinos y chinas –vendedores en bazares de todo tipo de productos, en boutiques de moda, en fruterías, peluquerías y reductos minúsculos donde fabrican uñas inverosímiles a base de gel y resinas- que están llegando a nuestras ciudades y pueblo en los últimos años: trabajar sin apenas tregua para poder traer después al hijo que han dejado en China; la otra alternativa es ahorrar para volver y comprar una casa allí).

Al bar donde Shun Li sirve cafés y grappa acude un grupo de hombres, muchos de ellos pescadores y al borde de la jubilación, entre los que se encuentra Bepi (Rade Sherbedgia, al que conocemos de películas de Eastwood et Kubrick), pescador yugoslavo al que los demás llaman “el poeta” por la enorme facilidad con que hace rimas. Su encuentro “es una fuga poética de la soledad, un diálogo silencioso entre culturas diferentes, que ya no están tan alejadas. Es un viaje profundo al corazón de una laguna”...

Ambos están desarraigados, son extranjeros en Chioggia, han llegado de otros mundos: Bepi de apenas un centenar de kilómetros más allá, del otro lado de la frontera; Shun Li de una civilización diferente (enciende velas rojas en memoria de un poeta que eligió el exilio a la corrupción, varios siglos antes). A pesar de que el pescador lleva media vida en medio de la laguna y la mujer china prácticamente acaba de aterrizar, consiguen establecer una singular amistad a partir del momento en que caen en la cuenta de que ambos proceden de regímenes parecidos, y de que “Mao y Tito ya están muertos”. La amistad entre Shun Li y Bepi trastorna a las dos comunidades –la de los chinos que ahora son dueños de los negocios tradicionales y la más conservadora, incluso con tintes racistas y xenófobos, de Chioggia-, despierta miedos ancestrales y convierte en drama melancólico lo que pudo ser una esperanza de futuro.

Heredera del neorrealismo italiano de medio siglo XX, La pequeña Venecia – que se estrena en España el 26 de octubre de 2012- se presentó en el Festival de Venecia 2011, en la sección Giornate degli Autori (Jornadas de autores); por su interpretación de Shun Li, la actriz Zhao Tao ha conseguido el Premio David de Donatello 2012 a la mejor actriz protagonista.

El realizador, Andrea Segre (1976), conocido fundamentalmente como autor de documentales (El exterminio de los pueblos gitanos, Albania es mujer, Dios era músico, Como un hombre en la tierra…), es doctor y docente de Sociología de la Comunicación en la Universidad de Boloña; desde hace más de diez años presta particular atención a los temas relacionados con la inmigración desde la asociación ZaLab, en la que lleva a cabo experiencias de vídeo participativo en el ámbito de la solidaridad internacional.

 


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