
Mercedes Arancibia
Todo parece indicar que nos espera una vuelta al thriller gótico en las pantallas. Una muestra más para añadir a los últimos títulos del género es "La maldición de Rookford", película que hasta hace unos días se llamaba indistintamente “El despertar” (The Awakening) y “La casa de las sombras”, y que tiene previsto su estreno en España el 27 de abril de 2012.
En la misma línea de filmes como “Los otros”, “El orfanato”, y la reciente serie televisiva “El internado”, “La maldición de Rookford” no es un dechado de originalidad aunque sí es una película de miedo (o quizá esto no sea más que una interpretación muy personal del asunto: particularmente me ponen los pelos de punta las películas de fantasmas, sombras y oscuridad con niños de protagonistas. Seguramente malos rollos de infancia).
Esta maldición de ahora es la historia de la joven Florence Carthcart (Rebecca Hall, The Town), escritora de éxito que se dedica a intentar demostrar más o menos científicamente que no existen fenómenos sobrenaturales, ni mucho menos fantasmas, dirigida por el novato británico Nick Murphy (hasta ahora realizador de series de televisión) y situada en un internado privado de la Inglaterra de las farolas de gas y las sombras de entreguerras (años 20/40 del siglo XX), cuando mucha gente afectada por los acontecimientos busca consuelo en el espiritismo.
Atormentada por la muerte de su prometido, Florence Cathcart dedica sus energías a desmontar presuntos fenómenos sobrenaturales sirviéndose de sistemas metódicos y racionales. Cuando uno de los maestros del bastante siniestro internado, Robert Mallory (Dominic West, The Wire, un hombre que ha lucha en la guerra y vive atormentado por sus propios fantasmas), le pide en nombre de la institución que visite el centro en la campiña inglesa para investigar las supuestas apariciones del fantasma de un niño, ella acepta el reto. Una vez allí, empiezan a desvelarse secretos y el misterio que rodea al fantasma parece no ser más que una broma de niños. Sin embargo, cuando Florence está lista para marcharse, vive un escalofriante encuentro que desafía toda explicación racional…Naturalmente, Florence y Robert encuentran fuerzas para desafiar juntos a sus respectivos demonios…
Un clásico relato de fantasmas con su niño asustado, su guapa heroína muy racionalista, sus vestidos de época, su espectacular decorado “real” (incluida una terrorífica casa de muñecas) y sus espectros volátiles que proporcionan algunos sobresaltos al espectador; con una dedicación atenta al sistema educativo de la época y sus correspondientes dosis de represión, castigo y sadismo.
Y con un final, muy previsible.

