Mercedes Arancibia
En 1920, el escritor noruego Knut Hamsum recibió el Premio Nobel de Literatura por toda su obra, aunque fundamentalmente por tres libros que han leído varias generaciones, sobre todo en la adolescencia: Pan, Hambre y La bendición de la tierra.
Según el escritor noruego Trond Olav Svendsen “se conocen al menos dos películas rusas de Hamsun (ambas perdidas) y una checa, que datan de los inicios del cine, pero en Noruega todo empezó en 1921 con una versión filmada de La bendición de la tierra. Durante muchos años se pensó que estaba perdida hasta que se encontró una copia en Nueva York en 1971. El actor danés Gunnar Sommerfeldt escribió el guión, financió su proyecto en Noruega y filmó la película en Røsvassdal, en la provincia de Nordland, al norte del país, con actores noruegos y daneses. La bendición de la tierra se estrenó el 26 de diciembre de 1921, y aunque el proyecto fue acogido con gran interés por la pequeña comunidad del cine noruego, el producto final no tuvo el éxito que todo el mundo había esperado. Sommerfeldt no era un director de gran calibre, y el material épico con que contaba necesitaba mayores recursos de los que él había podido juntar”.
La película que se estrena el 23 de diciembre en las salas españolas, y es uno de los pocos testimonios recuperados del cine mudo noruego, fue rodada íntegramente en espacios naturales y cuenta con la banda sonora de Leif Halvorsen, orquestada ahora por Frank Strobel (quien ha sido quién ha revitalizado las músicas de Nosferatu, El Acorazado Potemkin, Metrópolis o Alexander Nevsky entre otros clásicos del cine mudo). Su versión restaurada a 2K es de 2009, remontada y recuperada a partir de las únicas dos copias conocidas, una encontrada en 1971, en 16mm muy deteriorada y de una duración de 60 minutos, y otra en 35mm hallada en 1991, con más metraje, pero coloreada.
Knut Hamsun, un autor con el físico de los escritores clásicos rusos y una evidente inclinación política hacia el nazismo hitleriano, traza en la novela La bendición de la tierra el retrato del buen campesino en un país entonces todavía fundamentalmente agrícola, un hombre ejemplar, modesto e inagotable, que con el único arma del trabajo levanta todo un mundo de la nada. En el último confín de Noruega, un hombre llamado Isak aparece solitario un día y se instala en un pedazo de tierra virgen donde comienza a cultivar y a criar animales. Busca una mujer que “le ayude”, preguntando a lapones y transeúntes, pero es difícil encontrar alguien que quiera vivir en un lugar tan apartado. Un día aparece Inger, mujer trabajadora y amable, rechazada en todas partes por el labio leporino que marca su rostro. Isak e Inger se entienden perfectamente, se respetan y admiran mutuamente y van haciendo crecer la granja con su trabajo al tiempo que forman una familia con dos hijos y otro que esperan. El curso de sus vidas se tuerce cuando Inger, al ver que la niña que da a luz tiene también un labio leporino, decide estrangularla para que no sufra lo que ha sufrido ella. La mujer tiene que pasar varios años en la cárcel, hasta que Geissler, un hombre cultivado amigo de Isak, consigue que la condena se acorte y la mujer pueda regresar a su casa, con lo que se restablece la armonía familiar y nacen dos niñas más… Y así hasta llegar a los diferentes caminos que toman los hijos adultos y a la reflexión del hombre de la ciudad sobre la vida de los campesinos: "Tenéis todo lo que necesitáis para vivir, todo por lo que vivir, todo en lo que creer; nacéis y engendráis, vosotros sí que sois imprescindibles”.
En el fondo, una película muy ecologista sobre lo que significa vivir en armonía con la naturaleza. En la forma, una deliciosa restauración de un clásico que conserva todo el encanto del cine mudo: las secuencias presentadas como cuadros, como actos de una obra de teatro que finalizan cuando funde en negro, con toda la importancia que cobra la música, impresionante, cuando actúa como subrayado de la acción y la ingenuidad de los subtítulos, a la fuerza sintéticos y no siempre correctamente escritos.
Knut Hamsum (1859-1952), Premio Nobel de Literatura en 1920, está considerado hoy en día un autor clásico de la novelística noruega del siglo XX. A su primer libro, La vida intelectual de la América moderna (1899), una visión pesimista de la sociedad, siguieron novelas naturalistas de gran éxito, sobre todo Hambre (1890) y Pan (1894), además de, entre otros, Misterios (1892), Victoria (1898), Bajo las estrellas de otoño (1906), Vagabundos (1927), La ciudad de Segelfoss y varios libros de viajes. La bendición de la tierra, publicada en 1917, editada y reeditada en todo el mundo desde entonces, es una de sus obras más emblemáticas.

