Jueves, 17 de Mayo de 2012

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Intocable, la última cenicienta

intocableMercedes Arancibia

Intocable (en plural en el original francés, intouchables), la amistad entre un rico tetraplégico, encarnado por el actor François Cluzet y su enfermero, el humorista Omar Sy (actor revelación del año en Francia), es el segundo gran exitazo cinematográfico francés de taquilla, después de los Ch’tis (Bienvenidos al Norte), desde la segunda guerra mundial. Los primeros ocho minutos de la increíble aventura de este insólito dúo de actores, uno encima y otro detrás de una silla de ruedas, bastaron para seducir a los compradores internacionales en el último Festival de Cannes, según aseguran sus distribuidores de Gaummont, que ya anuncian un remake hollywoodiense.

Intocable, enésimas cenicienta y Pigmalión de los tiempos modernos, dirigida por el dúo francés Eric Toledano y Olivier Nakache, se estrena en España el 9 de marzo de 2012. Porque, en el fondo, Intocable es un cuento de hadas sobre el encuentro del negro Driss de los suburbios parisinos y el riquísimo Philippe, burgués de la capital, avalado por el consabido “basado en una historia real” que certifican, al final de las dos horas de película, unos créditos en los que aparecen la fotografía y coordenadas actuales de los protagonistas reales de la historia. Y con la moraleja que se impone y el consabido alivio de los espectadores al comprobar que “el dinero no basta para conseguir la felicidad”. O sea, que mejor pobres y sanos.

Cuando se pasó en Cannes, el éxito de las ventas internacionales no fue suficiente para acallar el contrapunto de las voces críticas que destacaban el sadismo de algunas escenas, como la del afeitado, por ejemplo (escenas que, por otra parte, consiguen las mayores carcajadas del público en lo que esos críticos llamaban “sadismo por poderes”) y el “maquillaje” que se hace de la realidad social ignorando la existencia de clases. No gustó ni a los críticos del periódico francés de la izquierda, Libération, ni a los de la revista estadounidense de espectáculos Variety: para ambos se trata de una historia reaccionaria: “Resulta penoso ver a Sy, un actor carismático, en un papel que apenas se diferencia de los de la época de la esclavitud, cuando el negro tenía que divertir al amo blanco, endosando todos los estereotipos raciales y de clase”.

En la línea de Paseando a Miss Daisy, solo que en Intocables no se trata de pasear a una anciana cascarrabias sino a un enfermo minusválido, aquejado también de soledad a pesar de vivir rodeado de todo tipo de ayudantes pero dotado de muy buen humor; y es por ahí, por el sentido del humor, por donde conectan desde el primer momento el burgués y el suburbano, por donde se produce la empatía que va a sacar a ambos de su rutina. En suma que cada cual sufre a su manera, que el destino les ha tratado mal a los dos y que mientras uno sueña a través de un amor platónico por correspondencia –correspondencia que le escribe una secretaria naturalmente, al tetraplégico lo único que le funciona es la cabeza- el otro trapichea para conseguir los tres rechazos laborales que le den derecho a un paro en el que, como muchos de sus amigos del barrio, lleva años instalado. Así que sí, tienen razón los críticos que aseguran que la película ignora todas las connotaciones y la realidad social de ambos personajes cuando escribe con ellos esta cenicienta del siglo XXI en la que el príncipe rico y poderoso la encuentra seductora a pesar de su baja extracción, su falta de cultura y sus maneras un tanto groseras, se prenda de su deseo de emancipación y le proporciona las armas –instrucción, cultura… y también un traje a medida, zapatos brillantes y una bañera redonda como nunca había visto- imprescindibles para convertirse en “otro”: “El santo crucificado por su tetraplegia y el otro santo que le sirve forman una pareja de intocables. Su encuentro y su amor son la redención que les salva de todos los pecados: la arrogancia y el poder social de uno y la delincuencia y el fracaso vital del otro…una película completamente reaccionaria”. En resumen, que “Intocables solo puede seducir a un público que no se para a pensar mucho”. Mientras que para el New York Times en la película hay también “un mensaje humanista”.

Dicho lo cual, y aunque falle el mensaje, en Intocable hay muchos momentos de humor y grandes instantes de carcajada. Creo que también aquí tiene asegurado el éxito de taquilla.

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Última actualización el Viernes 20 de Enero de 2012 12:09