Jueves, 17 de Mayo de 2012

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Albert Nobbs, Glenn Close en el papel de su vida

Albert-NobbsMercedes Arancibia

Albert Nobbs, dirigida por Rodrigo García - hijo de Gabriel García Márquez, autor de películas como Cosas que diría con solo mirarla y Mother and child, y director de varios capítulos de series televisivas de enorme éxito como Los Soprano y A dos metros bajo tierra-, es una coproducción dramática franco-británica-irlandesa, en la que Glenn Close no solo interpreta al protagonista sino que también ha participado en la producción y el guión. Albert Nobbs se estrena en los cines españoles el 27 de enero de 2012.

En una Irlanda en plena crisis económica, a finales del siglo XIX, una mujer se hace pasar por hombre para poder trabajar. Durante treinta años engaña a todo el mundo presentándose como Albert Nobbs, camarero-mayordomo en un hotel regentado por una vizcondesa, afectada también por la mala situación general. En esta historia las cosas ocurren en las cocinas y las dependencias de la servidumbre del hotel. Aunque no llega a la maestría de Robert Altman en Gosford Park, como ella se basa en las relaciones entre los sirvientes, sus envidias, los celos y los secretos que propicia la promiscuidad.

Glenn Close interpreta su papel con talento y ayudada por un corte de pelo muy masculino, un rostro anguloso y duro, unos ojos casi trasparentes y fríos… y muchas dosis de realismo Con una voz ronca y un rostro inescrutable que son los de un hombre -incluso cuando se pone un traje de mujer parece disfrazada- lleva un corsé que le oprime el pecho hasta hacerlo desaparecer bajo las impolutas camisas del mayordomo. Aunque en apariencia parece únicamente preocupado por no ser descubierto, el personaje de Albert Nobbs está rodeado de barreras que ha creado él mismo y le separan del entorno. Tan solo cuando descubre la existencia de otra persona en idéntica situación a la suya se atreverá a asumir el riesgo de pensar en una vida distinta.

Albert, en una edad más que madura, que ahorra hasta el último penique, escondiéndolos debajo de una tabla del suelo mientras sueña con reunir lo suficiente para comprar una tienda y montarse algo parecido a un hogar, se encapricha de la criadita Helen imaginándola dependienta de su negocio y mujer de su casa, sin la menor noción de lo que puede ser la sexualidad; incluso le ofrece hacerse cargo del hijo que espera del “chapuzas” Joe, en un gesto carente de amor pero lleno de cariño y solidaridad.

De una forma u otra, todos los personajes de la historia intentan salir adelante, escapar de la miseria y la servidumbre, con unas cuantas dosis de humor y bastante delicadeza que impide muchas veces caer en el tópico.

Glenn Close interpretó por primera vez al personaje, adaptación de la novela del mismo nombre de George Moore, hace treinta años, en una producción teatral de 1982, en Broadway, y ha dedicado quince años a intentar convertir aquella función en película. En 2000 estuvo a punto de hacerse, dirigida entonces por Istvan Szabo, pero a última hora falló la financiación. En el reparto, junto a ella, la joven australiana Mia Wasikowska y Aaron Johnson, sustitutos de Amanda Seyfried y Orlando Bloom inicialmente contratados para interpretar a la pareja de sirvientes que tienen papeles destacados en la película.

Con cinco nominaciones al Oscar y después de haber recibido tres premios Tony, un Obie, tres Emmy, dos Globos de Oro, un premio del Sindicato de Actores y el Premio Donostia a toda la carrera en el pasado Festival de San Sebastián, Glenn Close podría conseguir con Albert Nobbs su merecido Oscar: “Abordé el papel –ha dicho la actriz, sobre este personaje de una mujer voluntariamente sometida a la clandestinidad para sobrevivir en tiempos de paro y miseria- basándome en la posición que ocupa Albert en el hotel. La clave del personaje es que es un excelente maître. Además, se supone que los empleados nunca deben cruzar la mirada con los clientes, y eso juega en su favor. Moverse con facilidad en esa ropa protocolaria tenía sus dificultades, pero la principal fue conseguir una voz más ronca que la mía y hacerme con el acento irlandés”.

Entre Rodrigo García y Glenn Close han conseguido hacer de Albert Nobbs una película sobre la soledad y la búsqueda de identidad.

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