Manuel López (Especial para P-ES).- Una lección infalible y antológica de pedagogía, a la que la historia de la fotografía en España tendría que ir haciendo justicia. Agustín Barrenechea, el recordado director de Comunicación de Kodak, tenía por sagrada costumbre acercarse por detrás a todo aquel o aquella que veía cámara en ristre disponiéndose a tomar una foto para susurrarle al oído: "¡Más cerca!"
Poseedor de una potente voz, lo hacía discretamente, a modo de confidencia, con una sonrisa de oreja a oreja, por lo que nadie se le resistía a seguir su consejo y dar unos pasos adelante hasta que las personas o el motivo a fotografiar llenasen el visor de la cámara. El resultado, la diferencia entre la foto "normal" y la foto "más cerca" sigue siendo la mejor campaña de promoción del legendario consejo de las mejores revistas de fotografía (de las que, por cierto, Robert Capa extrajo el ya entonces archisabido consejo de acercarse más).
En efecto, si nuestras fotos no son lo bastante buenas es que no estábamos lo suficientemente cerca. Y es que con la expresión visual ocurre exactamente lo mismo que con la expresión oral o escrita. Procede que ir al grano, a lo esencial. Cuantos más elementos insustanciales eliminemos del encuadre, tanto más conseguimos resaltar el motivo principal de nuestra foto. Elemental: es el resultado de la aplicación de la milagrosa regla no escrita que sostiene que "Menos es más".
Una foto no es un ensayo fotográfico; es sólo una imagen. Y como tal imagen, lo que debe pretenderse es que documente un hecho, comunique una idea, transmita un sentimiento, sugiera un estado de ánimo o plantee una pregunta. (Fotografiar no es sólo mostrar, sino también sugerir, pero ese será tema de una próxima entrega).
Del invento del zum...
Ningún otro medio de expresión ha experimentado avances tecnológicos tan determinantes como la fotografía a lo largo de los 170 años de vida de este joven medio. El más reciente, como nadie ignora, es el salto de la fotografía "húmeda" de película a la fotografía "seca" cuya consecuencia más inmediata fue la sustitución del "misterio" del cuarto oscuro oficiado por profesionales por la visualización inmediata del resultado accesible a todos.
La plena democratización de la imagen es un hecho tan incuestionable como... que cuanto más nos acercamos al motivo principal, sea el pétalo de una flor o un grupo de personas, tanto mejor saldrá nuestra foto.
En este sentido, hemos de convenir en que los avances tecnológicos son fantásticos siempre que sepamos usarlos con inteligencia, esto es, ponerlos a nuestro servicio -y no al revés, claro-. Uno de los adelantos más emblemáticos lo supuso sin duda el objetivo de distancia focal variable o zoom (zum, recoge el DRAE), genial invento de monsieur Pierre Angenieux en 1956 en el taller de óptica en su villa natal de Saint-Héand en Francia que lleva su apellido, una marca que se haría mundialmente famosa justo por la revolución que facilitó en foto pero sobre todo al principio en cine el zum.
...a la preeminencia de... ¡los pies!
Pero también del zum ocasión -y seguro que más de una- habrá de hablar en sucesivas entregas. Hoy procede hacer apología no de la sofisticada técnica óptica del objetivo que estrecha o ensancha el ángulo de toma, sino de algo mucho más sencillo y desde luego de práctica asequible a todos y que tiene que ver con la fisiología de andar por casa, y nunca mejor dicho: la motricidad humana básica de desplazarse poniendo un pie delante de otro y así sucesivamente.
Pues bien, hemos dicho que el zum comprime o amplía el campo de imagen, pero lo hace de manera optomecánica, esto es, mediante el desplazamiento interno del grupo central de lentes (elementos) del objetivo, sin necesidad de cambiar para nada la posición de la cámara.
Ahí estamos. Acertaste, oh lector/a. El zum no acerca ni aleja, pues su funcionamiento no precisa para nada modificar la distancia entre cámara y motivo. Lo que realmente nos acerca al motivo y nos permite cambiar la perspectiva -otro tema para otra próxima entrega- no es otra cosa que... nuestros pies.
Siguiendo el sabio, infalible consejo de Barrenechea de acercarnos físicamente al motivo, de repente los motivos agigantan su tamaño en el visor o monitor de la cámara. Hemos pasado de la antesala del mirar de lejos al ver de cerca.
Cuando hemos sucumbido felizmente al infalible, antológico consejo, podemos incluso dosificar el esfuerzo de andar... esperando a que se acerque el motivo. Es un secreto; no lo comenten, pero entre las dos fotos que un servidor tomó el pasado sábado en la Fiesta de las Carrozas todo el "misterio" consistió en... esperar a que la comitiva se acercase. ¿La cámara? Top secret: un teléfono móvil... de los de cero euros que un servidor está sometiendo a prueba.
Por supuesto que la regla de oro de "Más cerca" vale para el trabajo del periodista que se inicia en esta apasionante y democrática actividad de hacer fotos. Si acaso, podríamos considerar la articulación de un subtítulo: "Acércate, haz la foto y desaparece". Fotógrafos o no, todas las personas que tengamos a nuestras espaldas nos lo agradecerán, y muy probablemente se conviertan en cualificados valedores nuestros cuando sean proclamadas nuestras candidaturas al merecido Pulitzer...
*Manuel López es director de la revista FOTO.
Denia
Enlace a las lecciones publicadas de la serie "Fotografía para (no tan) torpes”.

escrito por Andrés, abril 17, 2011
Qué alegrón reencontrar a D. Manuel López y el enlace a su revista en formato digital!!!!
Fui asiduo seguidor y comprador de Foto durante muchos años. Al trasladarme fuera de la península no pude volver a comprarla (imposible conseguirla en Tenerife) y me apena saber que haya perdido tanta difusión. Más aún me apena y ME INDIGNA que el enlace que publican al final del artículo lleva a una web de viajes y no a mi añorada revista. QUE VERGUENZA[removed]void(0);

Muchas gracias por su comentario. Lástima haberle perdido en su momento como lector, a pesar de que en Tenerife... sí estaba FOTO presente en los mejores quioscos y bibliotecas públicas, aparte de que teníamos un selecto número de suscriptores.
Tuvimos que "hibernar" la publicación a causa de una conjunción de circunstancias a cual más adversa: deserción de anunciantes, encarecimiento alarmante de costes, competencia feroz en internet, ausencia de un solo céntimo de subvención a lo largo de cerca de 30 años... Llegó un momento en que el patrimonio personal que mantenía la revista no pudo más... "Morir de éxito" deja un sabor agridulce, pero en caso alguno estábamos dispuestos a traicionar a los lectores y suscriptores vendiendo nuestra independencia y la lucha de tantos años colaborando en que la Fotografía y los fotógrafos tuvieran en España el lugar al sol que se merecían.
Lo hecho en FOTO, disponible está para consulta en las hemerotecas. Y lo más importante: en el recuerdo de unos cuantos miles de lectores como usted. Personalmente me siento muy honrado cada vez que me encuentro con lectores que han sacado provecho de la revista. Pero como ha podido comprobar, no hemos dicho la última palabra. ¡Sobrevivimos! Continuamos plenamente activos, en este medio y a través de una serie de actividades docentes, culturales y de difusión de la fotografía.
Un saludo cordial,
Manuel López