Manuel López* (Especial para P-ES).- Toda fotografía viene a ser, en esencia, el resultado de un proceso de toma de decisiones en cadena. A la hora de plantearnos hacer una foto, no basta con que nos respondamos a nosotros mismos en titulares a las seis preguntas básicas de la noticia -qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué-. Hay que matizar. Ver foto antes de hacerla; no sólo la imagen final, sino la ficha técnica, los datos instrumentales, las entretelas de la foto.
Empecemos, pues, por el principio: el punto de vista fotográfico: no tanto el lugar como la posición desde la cual vamos a ver la imagen. Lo llaman perspectiva, pero sólo es el punto de vista fotográfico.* La perspectiva es un asunto de orden físico-óptico-estético: tiene que ver con lo que ve y cómo lo ve la cámara. El punto de vista es circunstancia más pedestre, de orden meramente instrumental, pero no por ello carente de importancia: se refiere a la posición del fotógrafo y la orientación de la cámara: desde dónde y hacia dónde se ve la imagen.
Tres son las opciones de que disponemos: el punto de vista frontal, a nivel de ojo; el punto de vista alto, en picado; y el punto de vista bajo, en contrapicado.
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"Calle del Erizo", tres visiones
Dicho y hecho, el pasado domingo 20 de septiembre ensayamos tres tomas con los tres puntos de vista fotográficos básicos en la madrileña calle de Fuencarral, reconvertida en zona peatonal. La vista frontal (imagen central) con la cámara a la altura de los ojos es la foto consabida, la que no nos aporta nada nuevo. A ras de suelo, en cambio (imagen inferior), hacia arriba, en contrapicado, las figuras, en este caso el chico que entra en la foto por la izquierda, cobran todo el protagonismo de la imagen contra el límpido cielo azul del último día del verano madrileño. Por último, hacia abajo, en picado (imagen superior), el protagonismo absoluto lo tiene el asfalto... enriquecido con las figuras humanas, las bicicletas y sus respectivas sombras. El contraluz refuerza la tensión visual.
El punto de vista frontal a nivel de ojo es el que encarna el paradigma de la democracia de la Civilización de la Imagen. El fotógrafo -y con él, todo observador de la imagen- se siente en un plano de igualdad con el contenido de la imagen que contempla.
La vista en contrapicado, en cambio, de abajo arriba, nos retrotrae a una posición de humildad: el fotógrafo y el observador se someten, por así decirlo, a la magnificencia de la escena.
Por su parte, en la toma en picado, en este caso extremo, cenital, de arriba abajo desde el balcón de un séptimo piso, fotógrafo y observador se enseñorean de la escena; mandan en la visión, todo lo que ocurre está debajo, bajo su control.
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De frente, cara a cara
El punto de vista fotográfico frontal a nivel de ojo es la posición natural. La mirada del fotógrafo -y los del observador de la foto; no nos cansamos de repetir que el fotoperiodista socializa su visión, pues ve por todos nosotros- se dirige en pie de igualdad a las personas que aparezcan en la imagen. En el caso de que no hubiera figura humana, fotógrafo y observador ven la escena desde el mismo punto de vista que la verían si estuvieran físicamente allí. Eso sí, cuando el punto de vista frontal no es el del fotógrafo de a pie, sino el de las personas que aparezcan en la foto, la cosa cambia. Para que los comensales sentados a la mesa salgan en la foto en clave frontal, el fotógrafo ha de sentarse a la mesa. Para fotografiar jugadores de baloncesto habrá que hacerlo subidos a las gradas. Si hay niños gateando por el suelo, cierto que la foto guapa es en picado, pero si nos agachamos, nos ponemos a su altura, con lo que podremos captar instantáneas más vivas.
Huelga recordar aquí que debemos evitar hacer las fotos con los codos extendidos en plan aviador para las tomas horizontales o arqueando el brazo por encima de la cabeza para las verticales. Además del riesgo de que salgan movidas, llamamos demasiado la atención. Óptese por la discreción a la vez que la seguridad sujetando la cámara con firmeza, con los codos apoyados contra el tórax.
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El discreto encanto del contrapicado
Buena parte de nuestro imaginario colectivo son fotos hechas con dos cámaras legendarias de formato medio que se manejan a nivel de cintura: Rolleiflex y Hasselblad. En la posición normal, ofrecen el punto de visión de un niño. Es el discreto encanto del ligero contrapicado de las fotos de Helmut Newton (Rolleiflex) o las que hacen tantos fotógrafos que usan Hasselblad, la cámara que idealizó Michealangelo Antonioni en Blow Up. La imagen muestra a los amos de la alemana Rolleiflex (Rheinhold Heidecke, izquierda) y la sueca Hasselblad (Víctor Hasselblad, derecha), retratándose mutualmente en el histórico encuentro que ambos mantuvieron en la isla de Rao (Suecia central) en 1955.
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Cámara arriba: el picado está servido
Entre las bondades de la fotografía digital, una impagable es la facilidad para hacer fotos tanto en contrapicado como, en este caso, en picado. Basta con levantar la cámara por encima de los fotógrafos que estén delante -teniendo en cuenta, eso sí, no molestar mucho a las personas que estén detrás-, se tira una foto de tanteo mirando lo que pueda verse de la pantalla -si es basculable, fenomenal-, se baja la cámara para comprobar cómo ha salido la foto y malo será que al segundo o tercer intento no salga una foto buena. En la foto, el autor de este curso en plena faena el pasado sábado 19 de septiembre en la inauguración de World Press Photo en la Domus en A Coruña. En una mano, la carpeta de prensa sujetando una hoja para tomar notas; en la otra, una cámara compacta de bolsillo.
* Dedicaremos una próxima lección a la perspectiva fotográfica, "la representación del espacio tridimensional en el marco bidimensional de la imagen, resolviendo los problemas óptico-físicos de paralelismo, profundidad de campo y nitidez"; esto es, "la apariencia que adquieren los elementos de la imagen de acuerdo a la distancia y la posición que guardan entre sí y con respecto al ojo del observador", lo que no viene a ser sino "la ‘producción' del efecto óptico de la ‘tercera dimensión' (profundidad) a través de las relaciones espaciales y escalares entre los distintos planos, la utilización de la perspectiva geométrica y el juego con los distintos valores de la escala de gris o los colores". (Libro de Estilo de FOTO).
*Manuel López es editor de la revista FOTO.
Enlace a las lecciones publicadas de la serie "Fotografía para (no tan) torpes”.





