Manuel López (Especial para P-ES).- Amanece todos los días. Ver la salida del sol "con su magnificencia habitual" es un espectáculo cuya devota contemplación Josep Pla se permitía "modestamente" recordar a la "creciente, inmensa masa de personas que no han visto nunca salir el sol". Una excepción la forman sin duda los fotógrafos más madrugadores: 15 millones largos de imágenes de amaneceres en Google. Para esta lección nos hemos propuesto, en la medida de lo posible, resistirnos a ofrecer "más de lo mismo". Una buena excusa fue la de contextualizar el tema: hacer fotos al amanecer vinculadas a con un referente dado. Nos propusimos, pues, fotografiar la salida del sol en relación con la pesca matutina -hoy con caña; en una próxima lección en barca-. Esto es lo que nos salió:
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"Menos es más"
Es la regla de oro no escrita, pero funciona siempre, en fotografía lo mismo que en la comunicación escrita, oral y no digamos ya en la audiovisual: "Menos es más". Irlo en términos fotográficos, tele en vez de gran angular, o macro en vez de plano general. La foto de arranque "de cajón" que habíamos ideado previamente -izquierda- mejora a ojos vista al aplicar la regla de la resta. Al estrechar el ángulo de toma -esto es, pasar de Angular a tele- reducimos mar y cielo en la proporción inversa en que se agrandan el sol y la caña. ¡Los elementos de nuestra lección: amanecer y pesca!
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Cuanto más manido sea el tema y, por consiguiente, más difícil la ideación de propuestas novedosas, tanto más retado está el fotógrafo a hacer experimentos previos. En este caso, la víspera del día señalado nos acercamos a una playa a la busca no de pescadores, sino de algún personaje madrugador antes de que saliera el sol. Nos encontramos con esta mujer en actitud contemplativa esperando la alborada. Reacción inmediata: foto con tele -arriba a la izquierda-. Corrección inmediata: nueva foto abriendo el ángulo, para incluir el cielo -arriba, centro-. El resultado pide ser mejorado captamos por un recorte en cuadrado -abajo, izquierda-, sabedores de que el formato cuadrado es el más tranquilo. Pero no nos convence que la mujer esté mirando hacia la izquierda -el sentido contrario a la escritura, por lo que decidimos voltear la foto horizontalmente -abajo, centro-. Acto seguido, corregimos de nuevo: vimos foto reencuadrada en vertical -derecha-.
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"Mejorando lo presente"
De la foto de partida elegida -arriba- al resultado final -abajo-. Se impuso "mejorar lo presente", en este caso, la foto vertical resultante en el montaje anterior de imágenes. La chica situada en el centro simétrico de la imagen enfría la composición: la mirada del observador no sabe a dónde dirigirse. Así pues, decidimos reeditar la imagen, esto es, volver a la foto horizontal de la que habíamos recortado primero, después de volteada, la foto cuadrada y luego la vertical para, esta vez, seleccionar un encuadre vertical, siempre con la foto original voleada, con la chica mirando a su derecha -¡el sentido de la escritura!-.
Desplazamos la figura asimétricamente un poco a la izquierda, para que la línea óptica de su mirada y la física del observador discurran en la misma dirección, a la derecha, en la búsqueda imaginaria del sol que va a salir.
Una licencia digital: hemos resaltado la boya a la izquierda, al tiempo que añadido digitalmente dos boyas adicionales en la lejanía. Todo sea por la estética de la composición. Eso sí, hay que advertir al lector de toda manipulación realizada... cosa que estamos haciendo ahora mismo, aportando además las "pruebas del delito".
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El minuto de gloria
Lamentablemente -aunque quizá explicable, un hombre se acercó a la mujer, conversaron, se levantó y ambos desaparecieron antes de que saliera el sol. La chica se lo perdió, pero más lo sintió el fotógrafo. No se acercó a ella para proponerle que hiciera de modelo anónimo, por aquello de no disturbar su meditación. Nos quedamos sin la foto. El espectáculo del sol saliendo en la playa no tiene precio y uno no puede dejar de preguntarse el motivo por el cal los últimos clientes en abandonar la discoteca a todas luces ilegal allá lejos a la orilla del mar al final de la playa no mandan bajar el atronador volumen del chunda-chunda de la música y se dan media vuelta para ver el nacimiento del nuevo día. Obviamente, el negocio de las discotecas está en los antípodas de la poesía.
La secuencia del minuto de gloria en el que el sol asoma por la línea del mar y consigue encaramarse es realmente espectacular, única. Para armarla visualmente incurrimos deliberadamente en un error tipo -secuencia de la izquierda en la imagen vertical- y fue partir del sol naciente arriba al sol nacido abajo. El resultado se ve raro: no es un amanecer... y sólo con mucho esfuerzo podría leerse como una puesta de sol.
La secuencia de la derecha -en la imagen de la izquierda, siempre en el montaje vertical- parece menos forzada y más legible. "Sale" el sol... para arriba. Vale.
Pero la visualización geométrica, vertical, de la salida del sol es mejorable con la representación visual "cronológica", "descriptiva" que ofrece la dirección del desplazamiento horizontal de izquierda a derecha en el sentido de la escritura -montaje horizontal de la secuencia". Ahora, el sol sale... moviéndose en el sentido del lenguaje descriptivo gráfico-literario de izquierda a derecha.
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Al ordenar las imágenes horizontalmente, el elemento guía ya no es el sol en el centro de la imagen, sino la línea del horizonte en la que el mar se funde con el cielo. Se impone, pues, la edición de las cinco imágenes de la tira superior. Dicho y hecho, alineamos las imágenes siguiendo la línea del horizonte -un poco torcida en la primera foto, que procedimos a nivelar-. Para casarlas, echamos mano de la fórmula ya nada "mágica" de rellenar de cielo las fotos de arranque y de mar las de las fotos del final de la secuencia.
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Crear la foto de cabecera
Las fotos de la secuencia de la salida del sol están tomadas no en la playa -que abandonamos tras el fracaso-, sino desde una escollera a la que fuimos a pescar otro día. Fue precisamente el fracaso con la modelo que se fue el que nos dio pie a replantearnos la línea de trabajo. Decidimos entonces vincular la salida del sol -izquierda- con la pesca -derecha-. Las dos imágenes del díptico son otros tantos eslabones del proceso de toma, justo las intermedias entre la vista general y la toma macro con la caña en primer plano que publicamos en la presentación de esta lección.
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Humanizando las fotos
Una hora antes de que saliera el sol a las 07:15 horas en la Escollera Norte de Denia, los protagonistas de nuestro reportaje ya estaban en plena faena preparando los aparejos. Todavía puede más la noche que los primeros asomos de luz, por lo que optó por prescindir del flas, que hubiera eliminado por completo la atmósfera intimista de la foto con las siluetas del pescador y los dos niños, a quienes vemos ya pescando en la foto inferior. Humanizar las fotos es de todo punto obligado. "El hombre es la medida de todas las cosas" (Pitágoras). Sobre todo, en fotografía. Se dice que las personas somos ojos y manos. Y en el retrato así es. Pero en fotografía de reportaje, en este caso, la representación de las siluetas puede ser más elocuente.
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Cañas y barcos
Una foto obligada en todo reportaje es la de ambiente. Una vez amanecido, el mar se convierte en escenario de gran tráfago de barcos. Foto -procesión de cuatro barcas arriba a la izquierda. Pero a pesar del recurso de la panoramización de la imagen -que no es otra cosa que cortar por arriba y por abajo-, la foto queda plana. Cabe mejorarla cuando lleguen al final de la escollera y se fundan con las cañas de los pescadores -izquierda, abajo-. Nueva mejora: un solo barco -centro- tras dos cañas enormes y las siluetas de los pescadores. Y, por último, la foto referencial: el ferry Balearia tras un grupo de pescadores cuando se hace a la mar desde la Bahía de Denia rumbo a Ibiza. La utilización del teleobjetivo en una posición larga comprime el plano, eliminando la ilusión de profundidad y facilitando así la ilusión óptica de que el barco fuera a pasar al lado de los pescadores. Pareciera talmente que el ferry cual gigantesco pez se fuera a tragar a los pescadores.
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Cara y ojos
Todo reportaje con pretensiones debe tener protagonista con nombre y apellidos. Este reportaje no habría sido posible hacerlo sin la impagable colaboración de Agustín Serra, veterano luchador demócrata, ex concejal socialista, personaje popular en Denia y pescador desde la niñez, en que su padre le llevaba a pescar. "Pero pon que del montón, aficionado, ¡eh!", me dice desde la cierta sospecha de que iba a poner "consumado pescador".
Agustín es uno de esos personajes con los que tanto le gustaba conversar a Luis Carandell, compañero de fatigas reporteriles por carreteras secundarias en la época del Cuadernos para el Diálogo semanal -del que Agustín, por supuesto, era suscriptor-. Un pozo sin fondo de sabiduría popular y un maestro en el arte de la conversación. Instructor de pesca de los niños que hemos visto en la foto, que no son otros que Nicolás y Sofía, los nietos del autor de este curso... e instructor de pesca también del abuelo.
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Lobos de mar
En un artículo antológico sobre los vientos del Mediterráneo sostiene Manuel Vicent que "sólo hay tres clases de hombres, los vivos, los muertos y los que navegan". Los pescadores bien pueden encuadrarse en el tercer grupo. En la foto, Agustín posa con Salvador Pérez Gilabert, aguerrido patrón de pesca jubilado reconvertido en impenitente pescador de caña que acude religiosamente todas las mañanas a la Escollera Norte de Denia a rememorar frente al mar, ahora desde tierra firme, sus años marineros. La conversación con ambos empieza por los tipos de peces y las zonas en que pueden ser pescados según qué vientos.
El más favorable, según Salvador, es el garbí: Ventet a garbí, peixet per a mi. De no soplar garbí, el xaloc puede favorecer la pesca siempre y cuando se ajuste al refrán que dice Vent del xaloc, ni molt ni poc. Y así hasta pasar revista a los ocho vientos principales: norte, nordeste, levante, garbí, mitjorn, leveche, poniente y mistral, sin entrar por el momento en detalle en el catálogo completo, que comprende 32 clases distintas de vientos -brisas-.
A todo esto, pescar, lo que se dice pescar... esta mañana no se pesca absolutamente nada.
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La escuela de la paciencia
"Saben latín", comenta Agustín cada vez que sacamos la caña y vemos los anzuelos limpios de cebo. "Comen el cebo y dejan el anzuelo", dice. Para Nicolás y Sofía, la experiencia está siendo genial. Se han levantado a las cinco y media de la mañana para estar a las seis en punto en la escollera. Son las nueve y ahí están a pie de cañas ejercitando la paciencia del pescador a la espera de que algún pez pique. Agustín les da autonomía tutelada, vigilándoles discretamente.
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Su primer pez
De repente, la punta de la caña de Nicolás da unas breves sacudidas, señal de que ha picado un pez. Le ayudamos a recoger el sedal y, la anhelada sorpresa se convierte en una realidad revoloteando en el anzuelo. Un hermoso ejemplar de esparralló ha picado. Luego picará una doncella, otro pez que entra en la categoría de morralla. Huelga recordar aquí que los peces pequeños, aunque sean morralla, se devuelven a la mar. Pero la emoción de haber pescado su primer pez acompañará al joven pescador y a su hermana durante toda la vida.
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Aprendiendo a "echar la mañana"
Los jóvenes pescadores se han levantado de madrugada, el abuelo les llevó a pescar, la abuela se ocupó de la intendencia del desayuno aparte del reforzado cuidado de los pequeños, vieron salir el sol, sujetaron con sus manos las cañas que Agustín y el abuelo lanzaban al mar, pescaron su primer pez y ahora, cuando van a dar las diez, ahí están tan felices viendo el mar en la Bahía de Denia entre el Montgó y sus cañas de pescar. Vieron amanecer... pescando. Y ellos sí pescaron.
La cámara utilizada para este reportaje fue una Pentax Optio 750Z, un modelo de 2004 de "sólo" 7,4 megapíxeles que produce archivos de 2296 x 3056 píxeles. Una cámara "dulce" con un respetable zum equivalente a 37,5-187,5 mm (65º-13º en la dirección diagonal) y que incorpora el toque profesional de un visor óptico y pantalla basculable de 3,81 cm de diagonal (una pulgada y media). Se utilizó deliberadamente un modelo descatalogado de una marca de toda confianza para poner a prueba la solvencia de las honestas cámaras que resisten perfectamente el paso del tiempo y cumplen en cualquier situación, incluso en tomas tan hipercríticas como son las fotos directas al sol.
Manuel López es editor de la revista FOTO.
Enlace a las lecciones publicadas de la serie "Fotografía para (no tan) torpes”.














