
Manuel López* (Especial para P-ES).- En su época de alcalde de Berlín, Willy Brandt tenía por sagrada costumbre no dar comienzo a ningún acto oficial hasta que no llegara Jupp Darchinger, curtido redactor gráfico de la agencia DPA en la dividida capital alemana en los años sesenta. El futuro canciller sabía perfectamente lo que hacía. Ya se tratase de la recepción más intrascendente o de un acontecimiento histórico como fue la visita del presidente Kennedy en 1963, el emblemático estadista, uno de los personajes clave de la historia más reciente, era plenamente consciente de que no "existe" la noticia de la que hay foto. Normal: Willy Brandt fue periodista antes que político.
La expresión "notario gráfico" hace referencia en primer lugar al fotógrafo local. No se conoce mejor ni más accesible campo de prácticas para un fotógrafo de prensa que la información local. Cierto que tanto la agenda setting como los temas espontáneos de los que se puede sacar petróleo fotonoticiable tienden más a lo rutinario que a lo glamuroso, pero justo ahí está habilidad del fotógrafo para hacer bien su trabajo. Cumplir, ser un fotógrafo seguro que, mejor o peor, siempre trae la foto del acontecimiento programado o hecho noticiable de que se trate, ha sido el día a día de la forja de grandes fotógrafos.
En el caso de Josef Heinrich (Jupp) Darchinger, haber puesto al comienzo de su carrera todo su genio creativo, su buen hacer profesional en la cobertura de los encargos de rutina de la actualidad berlinesa le sirvió luego para ser fotógrafo oficial de los cancilleres Willy Brandt y Helmut Schmidt, de cuyas biografías es autor fotógrafo quien pasaría a la historia como "El ojo de la República de Bonn".
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Elemental: libertad de movimientos
Para la redacción de esta entrega acudimos al Pleno del Ayuntamiento de Denia el pasado jueves 30 de julio. Pudimos constatar in situ algo que se desprende de las informaciones gráficas de los plenos municipales que aparecen habitualmente en la prensa, y es la amplia libertad de movimientos de los fotógrafos. La práctica democrática ha hecho de la necesidad virtud en la corporación municipal de una ciudad regida ahora mismo por un pentapartito de derechas formado a raíz de la jugada de un concejal tránsfuga del bipartito de izquierdas en el gobierno municipal. Cambia el signo político del equipo gobernante, pero la esencia y soporte básico de la democracia: la libertad de expresión, se mantiene incólume en lo que respecta a la libertad de movimientos de los periodistas con cámara.
El salón de Plenos no es el ideal: se celebra en la sala de recepciones del Consistorio, con dos hermosas columnas en el centro. Para los fotógrafos, la iluminación es escasa. Hay que recurrir al ajuste de la sensibilidad al índice de sensibilidad ISO 800 o mejor aun 1600 si no se quiere vulgarizar el trabajo con el uso del siempre antipático flas a costa de eliminar una atmósfera cálida, muy mediterránea de color ambiente en clave cromática marcada por el salmón de las paredes. Las posibilidades de hacer fotos personales a los ediles bien antes, bien después de la sesión, son totales por obra y gracia de la libertad de movimientos de la prensa, que se sienta justo al lado de una de las mesas de concejales.
En el montaje de las cuatro imágenes que ilustran este encabezado puede apreciarse cómo trabaja la prensa en Denia: los fotógrafos, en libre circulación para acercarse a las mesas, hacer la foto... y volver a su sitio; el cámara de televisión, ubicado al lado de una columna en medio de la sala; los micrófonos de los periodistas de radio, colgados en un altavoz.
Una de las fotos, sin embargo, tiene trampa. La foto situada arriba, a la derecha en el montaje -la misma del arranque de esta entrega- ha sido invertida en la edición por criterios estéticos: la fotógrafa a la derecha casa mejor en el montaje; se complementa visualmente con la foto vecina con el fotógrafo a la izquierda. Ambos fotógrafos abren y cierran el discurso visual.
En este caso se trata de una licencia de edición a título puramente pedagógico. Cuando se lleva a cabo este tipo de manipulación sin oscura intención alguna, simplemente como una propuesta de diseño, es de todo punto obligatorio hacer constar en el pie de foto el tipo de manipulación exacta que se ha realizado. También en fotoperiodismo -sobre todo en fotoperiodismo, cabría puntualizar- hemos de informar al lector en el pie de foto los datos exactos de la imagen que hagan al caso. El lector debe saber en todo momento si está observando una fotografía informativa o una fotografía opinativa.
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Interpretación/manipulación: todo vale, con tal de que se diga
Al término de la sesión, dos de los cinco principales regidores municipales que ocupan la mesa presidencial se han apresurado a marcharse, como puede apreciarse en la imagen grande. Lo suyo en la edición es cortar la foto por ambos lados y por abajo para resaltar el conjunto de los tres que quedan: la alcaldesa en el centro flanqueada por dos concejales. El hecho de que concejala y alcaldesa estén giradas en direcciones opuestas da pie en la edición a una interpretación gráfica de cajón: cortar la foto por el concejal y reencuadrar a las dos regidoras. Haríamos así decir a la foto que podría haber un desencuentro entre ambas.
Otra interpretación era la de reencuadrar otro trío: alcaldesa, concejal y silla vacía. En una ciudad en la que el cambio de chaqueta de un concejal sirvió para torcer la voluntad popular expresada en las urnas y desalojar del poder a la mayoría natural, en principio, promete dar juego. Pero la realidad de las cosas es lo que es, y del mismo modo que nadie en su sano juicio se imagina que en medio del partido un Messi o un Kaká de repente vayan y se enfunden la camiseta del equipo contrario y se pongan a chutar contra sus compañeros, en política... los tránsfugas suelen ser personajes menos asimilables a los artistas del juego bonito que a esos oscuros defensas centrales leñeros y tramposos, sin imagen ni pagando.
De modo y manera que tras esta segunda opción surgió una tercera: editar a la alcaldesa sola, con una silla vacía a su lado, por obra y gracia del Photoshop. Esta última imagen con la alcaldesa de única protagonista en una toma natural y distendida, pretende ser una muestra de lo que bien podría ser una imagen institucional de la regidora. En cualquiera de los casos expuestos, el observador -mejor llamémosle lector de imágenes- debe saber exactamente en cada momento qué es lo que se le está ofreciendo.
La información local da juego, mucho juego... todo el juego que seamos capaces de sacarle una vez que nos hayamos mentalizado de que no pasa nada por no tener un yate privado con el que recalar este verano en Cerdeña o el contacto del club privado de Miami donde van los famosos de turno. Allí donde quiera que nos encontremos, la vida sigue, y a un ritmo y con una capacidad de vivencias personales a prueba de espolearnos más y más a hacer fotos de lo que nos rodea. No hay mejor destino para un fotógrafo, una fotógrafa con ganas de hacer bien su trabajo y sin prisas por ser famoso o famosa que el lugar en que se encuentra en cada momento.
Dicho y (esperemos que) hecho, la próxima semana intentaremos contar cómo hacer un reportaje en un rastro de pueblo. Como dicen que ya está todo hecho, vamos a intentar demostrar que no, que es posible hacer fotos en un rastro, y sin salir de un solo puesto.
*Manuel López es editor de la revista FOTO.
Enlace a las lecciones publicadas de la serie "Fotografía para (no tan) torpes”.



