
Manuel López* (Especial para P-ES).- Dos reglas no escritas en fotografía -pero ambas infalibles, oigan- como son en la práctica la de ”Menos es más” ( a la que, ya puestos, dedicaremos la próxima lección) y en la teórica la de que “Las reglas están para infringirlas” (a las que seguiremos dedicando no una, sino varias lecciones más, y eso sólo en el actual grado básico de este curso) tienen sus excepciones, lo que no viene a demostrar sino que la fotografía es actividad tan metafísicamente seria como científicamente… divertida.
Ahí estamos. “Menos es más”, esto es, prescindir de elementos repetitivos, centrar la composición en lo básico, funciona siempre… salvo cuando en vez de estrechar el ángulo y centrarnos en el motivo central de interés eliminando los que no añaden información a la foto, optamos por abrir al máximo el ángulo de toma y registrar todo lo que tenemos a la vista viento en popa y de babor a estribor. Es la gloriosa visión panorámica, la que abarca de un lado al otro del rabillo del ojo.
Y para muestra, he aquí esta imagen panorámica de una factura académica impecable de la que es autora una joven promesa de la fotografía que dará que hablar: Brenda Mackey Krämer.
![]() |
La imagen panorámica es la suma de tres fotos individuales en color, “lógicamente pasadas a sepia”, me comenta, para la obra que presentó al concurso de arte de alumnos de los grados 7 al 12 de los colegios del Condado de Arlington, Virginia, Estados Unidos. Había que lucirse. La convocatoria del concurso y la exposición estaba patrocinada por The Arlington Public Schools, Arlington Public Library y The Arlington Artistic Alliance y a Brenda le encanta la fotografía. Era la ocasión de darles una alegría a los padres en Majadahonda (Madrid). Dicho y hecho, aprovechó un viaje a la Gran Manzana para fotografiar Maniatan desde Central Park. Una imagen consabida, archiconocida, pero a la que se arriesgó a dar su toque personal.
![]() |
No cabía en su cámara la imagen que tenía en mente en una sola toma, pero sí en dos. Eso es lo que la fotógrafa quiere en la foto: desde el “árbol gordo” de la izquierda ala izquierda hasta el “edificio chato” a la derecha.
![]() |
El resultado, superpuestas, desvela las distintas condiciones de luz de ambas tomas. Las zonas de umbría de los árboles en la de la izquierda han empujado en la exposición el cielo hacia las altas luces. No casa el tono de las nubes con la foto de la derecha.
![]() |
![]() |
La solución al problema es escalonar las tomas, y por ende las escalas de contraste: tres tomas en lugar de dos, de izquierda a derecha, el sentido literario de la escritura -¡y de la formación de la imagen en el televisor!-…
…o de izquierda a derecha, el ancestral sentido marinero de babor a estribor. En cualquier caso, la operación con la cámara ciega hemos de hacerla siempre, para identificar e ir delimitando el campo de toma. Tomar en vez de dos tres fotos consecutivas facilita la transición tonal; de hecho, divide la dificultad del casamiento al 50 por 100: en vez de “pegar” una sola foto a la otra, lo hacemos con dos.
![]() |
Frente a la rica etimología castellana del acto de fotografiar -hacer, tomar, tirar, sacar, quitar, echar, captar, capturar… una foto-, en Aula FOTO abogamos por la inclusión de dos nuevos término: pensar la foto (en este caso, panorámica hecha o mejor dicho editada con tres imágenes) y pegar las fotos luego…
![]() |
Mientras tanto, obtenida la fama de un premio -clasificada en la exposición- Brenda queda emplazada a… mejorarse a sí misma. A seguir pensando fotos, y haciéndolas. Seguro que lo veamos, pues Brenda tiene madera...
*Manuel López es editor de la revista FOTO.
Brenda Mackey Krämer hizo las fotos de N.Y.C. desde Central Park con una cámara Sony Cybershot DSC-S930 10.1MP con objetivo Carl Zeiss Vario Tessar F/3,3-5,2 5,0-
Enlace a las lecciones publicadas de la serie "Fotografía para (no tan) torpes”.









Seguid así.