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Martes, 13 de Noviembre de 2012

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Rencontré, el universo de Louise Bourgeois y la risa de Rose

Bourgeois-LouiseMar Sierra

Mi amiga Rose se ríe cuando le digo que estoy nerviosa porque vengo de ver Rencontré en la Galería Soledad Lorenzo (Orfila, 5). La exposición, que se puede visitar hasta el 27 de noviembre, enfrenta a dos gigantes del arte contemporáneo internacional: Antoni Tapiès y Louise Bourgeois. La obra de Tapiès es terrenal, llena de cuerpo, rugosa. La de Bourgeois está repleta de piel. Es la francesa la que me altera, confieso que es una de mis artistas predilectas.

Me pasé todo un año con su imagen en brazos. En la tapa dura del cuaderno, tras esa hoja llena de garabatos, pegada con celo y medio torcida llevaba la foto de una señora mayor, llena de rugosidades, sonriente, que sujetaba entre sus manos su propia creación. Esa era Louise Bourgeois.

La foto es de las más conocidas de la artista. En ella aparece muy elegante, mirando a cámara. “Nuestro cuerpo es nuestra propia escultura”, decía. Será por eso que todo en la imagen está medido: melena de anciana, mirada de niña, forzada esa arruga que da experiencia y en sus manos un falo enorme -una de sus obras más representativas-. No hay más que echar un vistazo para comprender que Louise, igual que Rose, se parten de risa porque guardan un secreto. Yo miraba la foto en el metro, en las tardes de desesperación, al salir del trabajo… ¡hombres! Bajo la imagen escrito en boli “una mujer no tiene lugar como artista hasta que no prueba una y otra vez que no será eliminada”.

¿Pueden imaginar la emoción al ver su obra? Pensar, “esas manos ásperas tocaron, esa cabeza pensó, esa sonrisa, esa mirada… crearon”. ¡Puro magnetismo! Soy injusta dejando de lado a Tapiès, permítanmelo soy fan de Bourgeois.

No lo discuto, su obra no es fácil. Habla del miedo, del trauma, del olvido, del enfrentarse al yugo, de la mochila que cada uno tiene. Su obra es muy femenina, indaga en sí misma para hablar de nosotros. Se libera de la alforja y la lleva con gracia “mi obra perturba a la gente y nadie quiere ser perturbado“.

Muchos la conocerán como la encantadora de arañas por sus gigantescas Maman situadas en todo tipo de museos de arte contemporáneo. Inquieta en ellas el miedo al bicho enorme, mirarle de frente, asimilar su poder. Cada una de estos insectos habla de su madre y por extensión de las nuestras. Capaces de cuidarnos y de mantenernos a salvo bajo sus enormes patas: “Mi madre era lista, cuidadosa, paciente, como una araña que sabía defenderme a mí y a sí misma”.

“Vivió en un mundo masculino, eran otros tiempos”, le explico a Rose. Creció en Francia bajo el yugo paterno, hija de restauradores de tapices aprendió pronto a coser. Muy jovencita descubrió que su padre tenía algo más con su niñera y esto le marcó. Rompió de golpe con su complejo de Electra y se convirtió en la gran artista que fue hasta su muerte en 2010.

Bourgeois-Louise-Oedipus_Su obra siempre ha sido autobiográfica. Lo sigue siendo en Reencontre donde se recogen las obras de sus últimos años. Dicen que la infancia y la vejez tienen muchos puntos en común. Louise, como el niño que se divierte con sus juguetes de trapo crea figuras antropomórficas en tela. Así lo hace en Oedipus (2003) donde una serie de muñecos hablan de su propia historia. ¡Está todo! la madre, el padre, la amante, el complejo de Electra. ¡Todo! Cuidadosamente cosido, puntada a puntada… los monigotes se exponen encerrados en una vitrina tosca de acero y cristal como la propia institución familiar.

Si algo era Bourgeois es valiente “revelar en público tu vulnerabilidad supone exponerte a ti mismo”, dijo en una ocasión. Cada una de sus creaciones es una aventura terapéutica, pura catarsis. Puede que sea esto lo que me atrae de su obra. Es molesta, nada decorativa, turbulenta, llena de dolor, de simbolismo, pero ¡tan seductora! En ella me encuentro con el cuerpo sin tabús, la idea sin límite: mujeres cuchillo, madres araña, universos carcelarios…“Cada día has de olvidar tu pasado o aceptarlo. Si no lo puedes aceptar te conviertes en escultora”.

Sigo nerviosa, impactada. Con la obra de Louise dando vueltas en mi cabeza: “No soy lo que soy, soy lo que hago con mis manos”. “¿Y qué hago yo con las mías?”, pienso. Y le doy más y más vueltas. Y me pongo todavía más nerviosa. Ideas que vienen y van…

Y mientras Rose, como Louise, ríe.

Rencontré, el universo de Louise Bourgeois y la risa de Rose
Comentarios (1)Add Comment
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escrito por Lola, diciembre 02, 2011
con tus manos describes , y de qué manera, el reflejo de lo que tu ojos ven y graban en tu mente
.Esto no es tan fácil como parece cuando leemos tu columna. Ya nos gustaría a algun@s poder hacerlo!!. Así que, mientras aprendemos y va pa largo, por favor, continua







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Última actualización el Viernes 20 de Enero de 2012 13:36