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Domingo, 17 de Marzo de 2013

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El Viaje Exótico de Paul Gauguin en el Museo Thyssen Bornemisza

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Teresa Fernández Herrera

El pasado 9 de octubre fue inaugurada la que sin duda va a ser la exposición más importante de este otoño de 2012 en Madrid. La del Gauguin definitivamente liberado de todas sus ataduras europeas: familia, trabajo como exitoso broker, capitalismo –que detestaba – incluso de sí mismo. El año 1891 viaja a Tahiti. Tenía 44 años. Cinco años antes ya había viajado a Martinica, donde conoció al que sería su amigo y colega Charles Laval.

Paul Gauguin como tantos otros artistas tuvo una vida difícil, a veces atormentada. Perdió a su padre a los tres años durante un viaje a Perú donde su familia pensaba instalarse. Cuatro años más tarde regresan a Francia. A los 17 años se enrola como marino mercante. Más tarde conoce al que sería su mentor en la pintura, Gustave Arosa, rico banquero que de momento le inicia como agente de bolsa de éxito. Se casa con una joven danesa de familia acomodada, tienen cinco hijos y viven durante años como burgueses. A poco de casarse, Arosa le interesa en la pintura, pinta como aficionado, colecciona cuadros impresionistas, se deja influenciar por Cézanne y Pisarro, pero en 1882 hay una crisis bursátil, se queda sin trabajo y decide dedicarse por entero a la pintura... Pero no vende cuadros. La pobreza se instala en su vida.

El viaje a Tahiti es una huida de todo lo que sido su vida y su entorno. Considera que la sociedad occidental está corrompida por el capitalismo y el progreso. Puede que en Tahití fuera más feliz durante un tiempo, pero el sentimiento trágico volverá a invadirle. “¿De dónde venimos, qué somos, adónde vamos?” es su obra maestra que pinta justo antes de su intento de suicidio. Muere en 1903 alcohólico, pobre y solo.

La inauguración de la exposición coincide con la celebración del veinte aniversario del Museo. Comienza con la huida de Paul Gauguin hacia mundos que él creía más auténticos y esto va a producir no solo una renovación creativa de su lenguaje sino que también va ser un modelo para la transformación de la modernidad. Gauguin está muy bien acompañado en la muestra por una serie de pintores con claras afinidades estéticas con él: Los Kandinski, Kirschner, Nolde, Matisse, Klee, Macke, Rousseau, etc., van a encabezar vanguardias procedentes de los criterios expresivos iniciados por un Gauguin que influenciado por las figuras icónicas de la Polinesia se vuelve hacia un primitivismo que va a dejar profunda huella en los movimientos del siglo XX.

La exposición está organizada en ocho espacios. ‘Invitación al viaje’, ‘Idas y venidas: Martinica’,’Paraíso tahitiano’, ‘Bajo las palmeras’, ‘El artista como etnógrafo’, ‘Gauguin, el canon exótico’, ‘La luna del Sur’, y ‘Tabú: Matisse y Murnau en Tahití’.

La ‘Invitación al viaje’ arranca con un Delacroix precursor de viajes exóticos con una de sus inevitables ‘Mujeres de Argel en un interior’ de 1849. Universo femenino que reencontramos en el Gauguin de 1892, casi recién llegado a Tahití con el bellísimo “Parau Api”.Cada país tiene sus colores. Desde el principio la intensidad luminosa y profunda de los colores tahitianos va a fascinarle y dotarle de una nueva visión de vida y creatividad.

El segundo espacio está dedicado a su breve paso por Martinica en 1887. Breve pero intenso en el devenir de su carrera. El bosque tropical, la dulzura de sus gentes cambia para siempre su expresión pictórica que adquiere una textura palpitante. Comparte sala con su amigo Laval que emplea el mismo tipo de pincelada decorativa, larga y curvada.

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En ‘Paraiso tahitiano’ nos encontramos con un Gauguin fabulador, sumergido en la naturaleza deslumbrante, donde la versatilidad del color se transforma en luz por si misma, el cielo se mantiene neutro y las figuras de muchachas alcanzan un sintetismo paradigmático. Todo ello irradia belleza en un mundo tranquilo y delicioso. Títulos como ‘Érase una vez’, ‘Mujeres en la ribera del río’, ‘Dos mujeres tahitianas’-reflexivas, con ese reflejo de luz verde que reverbera en la piel de una de ellas... Hay una frase de Gauguin que define este paraíso tahitiano: “¡Qué agradable era ir de mañana a refrescarnos al arroyo cercano, como me imagino que harían en el Paraíso el primer hombre y la primera mujer!”...

Bajo las palmeras’ es un universo creador de un nuevo paradigma artístico. Gauguin está bien acompañado en este espacio por otros pintores de ensoñaciones, modelo ideal para recuperar la inocencia perdida y un nuevo sentido del arte. Gauguin junto a Rousseau, Marc, Macke, Nolde, Müller y Matisse nos muestran un simbolismo de nuevos valores estéticos y morales.

Gauguin y más tarde los expresionistas alemanes del siglo XX aportan la mirada estética frente al otro, descubrir la diferencia, aceptar la extrañeza ante las otras razas, culturas, costumbres, lenguajes. La ‘Muchacha con abanico’ de Gauguin y la serie de retratos de nativos de los mares del sur de Emil Nolde impresionan. El ‘canon exótico’ que resume esta nueva visión del arte en Gauguin vamos a reencontrarlo en el expresionismo alemán, el primitivismo ruso y el fauvismo francés. Gauguin se transforma definitivamente en uno de los padres de los ismos del siglo pasado y en este espacio le disfrutamos en compañía de Kirschner, Heckel, Dérain, Nolde y Pechstain. Nos dice aquí Gauguin: “Tú sabes que tengo sangre india, sangre inca y esto se refleja en todo lo que hago. Es la base de mi personalidad. Intento confrontar la civilización podrida con algo más natural basado en lo salvaje”.

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En ‘la luna del sur’ tenemos ocasión de admirar el que pudo ser último cuadro de Gauguin, pintado el año de su muerte, 1903, ‘Paisaje con perro’, una maravilla de colores al atardecer, esos azules, rojo, púrpura, naranja,verdes... la cabaña, la valla de piedra, las dos montañas que se abren a un cielo claro, con el sol poniente, los mismos colores que la tierra en gamas suaves y luminosas. Acompañantes del ‘paisaje’, la ‘Noche de luna’ de Nolde, y una preciosa colección de acuarelas y bocetos de Kandinski, Macke y Klee. Al lado de la puerta el testamento de Gauguin: “Finalmente he cumplido con mi deber y si mi obra no pervive, al menos subsistirá la memoria de un artista que liberó a la pintura de las cadenas académicas y de las plumas simbolistas”. Paul Gauguin, 1901.

Ficha de la Exposición:

  • Título: Gauguin y el viaje a lo exótico.
  • Organiza: Museo Thyssen Bornemisza.
  • Fechas: del 9 de octubre de 2012 al 13 de enero de 2013.
  • Comisaria: Paloma Alarcó, Jefe de Conservación de Pintura Moderna Museo Thyssen B.
  • Comisaria Técnica: Marta Ruiz del Árbol, Área Pintura Moderna Museo Thyssen Bornemisza.
  • Número de obras: 111.
  • Dirección: Paseo del Prado 8. Madrid.
  • Horario: martes a domingo de 10 am a 7 pm. Sábados de 10 am a 10 pm.
  • Más información: www.museothyssen.org


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Última actualización el Domingo 14 de Octubre de 2012 10:43