
Teresa Fernández Herrera
El Museo Thyssen Bornemisza y la Fundación Caja Madrid, ofrecen a partir del 14 de febrero y hasta el 20 de mayo próximos, un acontecimiento artístico de primer orden, difícilmente repetible, la primera gran retrospectiva en España del polifacético artista ruso Marc Chagall, sin duda el más notable de esta nacionalidad en el siglo XX.
Más de ciento cincuenta obras procedentes de colecciones e instituciones públicas y privadas de todo el mundo. El MoMA y el Guggenheim de Nueva York, la Kunsthaus de Zürich, el Kunstmuseum de Berna, el Stedelijk Museum de Amsterdam, el tel Aviv Museum of Art, la Tate Modern de Londres, hasta un total de veinte museos de todo el mundo, junto a un gran número de obras procedentes de colecciones particulares que han cedido para la ocasión piezas fundamentales de sus fondos.
El Comisario de la exposición y presidente del Comité Chagall Jean Louis Prat, ha tenido como objetivo al hacer la selección de las obras, poner de relieve el lugar que el autor ha alcanzado en la Historia del Arte. En las salas del Museo veremos una magna representación de todas las fases del proceso artístico de Chagall, obra novel, vanguardia de sus primeros años en París, su experiencia en la Rusia revolucionaria, de nuevo en Francia, y la problemática etapa de sus años en Estados Unidos, huyendo de la persecución nazi durante la segunda guerra mundial, para terminar con su último período francés hasta su muerte en Saint Paul de Vence, en la región de Alpes Marítimos en 1985. La exposición pone un énfasis especial en los temas bíblicos a los que por razones vitales dedicó tanto amor y tiempo su autor.
Chagall ha sido uno de los mayores genios surrealistas del siglo XX. Pintor, vitralista, ceramista, diseñador gráfico, poeta, dotado de un sentido del humor y fantasía sin límites, que procedentes del inconsciente se proyectan en su vida y obra.
Chagall nació en el seno de una familia judía –muy numerosa- el 7 de julio de 1887, en la ciudad bielorrusa de Vitebsk. Comenzó su educación artística en San Petersburgo, continuó en París entre 1910 y 1914. En 1915 huyendo de la guerra europea volvió a su país, a San Petersburgo, donde se encontró dos años más tarde con la revolución de 1917. En los primeros años de la etapa revolucionaria fue director de la Academia de Arte en su ciudad natal Vitebsk y del Teatro Judío Estatal de Moscú hasta 1922. Pintó varios murales y se especializó en el diseño de decorados de producciones teatrales. Pero en 1923, harto de la rigidez bolchevique, volvió a Francia y allí pasó el resto de su vida, exceptuando el paréntesis de los siete años que vivió en Estados Unidos, de 1941 a 1948, esta vez huyendo de la persecución nazi de los judíos en Europa, en la Francia ocupada.
En sus obras abundan las referencias a su niñez y a las experiencias traumáticas que más tarde tuvo ocasión de vivir. También reflejan la felicidad y el optimismo mediante su cromatismo vívido e intenso. Gustaba de colocarse a sí mismo y a veces junto a su mujer Bella Rosenfeld como observador del mundo, un mundo de colores visto a través de un vitral. Algunos expertos en Chagall consideran que los intrigantes detalles de La Crucifixión Blanca son una denuncia del régimen de Stalin, del holocausto nazi y de toda la opresión contra los judíos.
El uso del color y la forma en Chagall, procede en parte del expresionismo ruso, de la influencia de los padres del cubismo francés, Picasso y Braque. De su primera etapa destaca el cuadro Velas en la oscuridad de 1908, del que más tarde pintó variaciones al estilo de varios movimientos vanguardistas. Un tema recurrente a lo largo de su vida son las obras que evocan escenas de la vida cotidiana de su infancia, la vida en una comunidad judía en las pequeñas aldeas rusas, como en Yo y la aldea (1911, Nueva York, Modern Art Museum, MOMA) o La casa gris (1917, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza), la serie Mi vida, (1922) obras sobre sus experiencias cotidianas y sobre todo de aquellas que recuerdan los personajes judíos que conoció y trató, como El judío orando (1914, Chicago Arts Institute). Su obra es un compendio de recuerdos, fantasía y folclore. Los temas bíblicos son el motivo central de las series de aguafuertes realizadas a lo largo de catorce años, de 1925 a 1939, y los doce maravillosos vitrales que creó para la sinagoga del Hospital Hadassah, cerca de Jerusalén, en 1962. En 1973 se inauguró un Museo Marc Chagall en Niza, capital de la Costa Azul, con centenares de sus obras bíblicas. Chagall también ilustró obras literarias como Las almas muertas de Gogol y Las fábulas de Lafontaine. Participó en las pinturas que decoran uno de los techos de la Ópera de Garnier en París en 1964 y en 1965 los dos grandes murales realizados en el vestíbulo del Metropolitan Opera House de Nueva York. Murió el 28 de marzo de 1985 a los noventa y ocho años, en Saint Paul de Vence, en el sur de Francia y allí reposa el siempre presente e inolvidable Marc Chagall.
Paralelamente a la exposición, el Thyssen organiza un ciclo de conferencias dirigido por Guillermo Solana en el que participarán críticos de arte, literatos, allegados y amigos que reflejarán al Chagall más intimista y representativo de casi un siglo de historia, por un artista surrealista que llenó sus cuadros de fantasía, romanticismo y cierta nostalgia, envolviendo al espectador en un bello universo onírico y poético.
Las conferencias comienzan el 15 de Febrero en el Salón de Actos del Museo. La matrícula se abre el 1 de Febrero para los Amigos del Museo y estudiantes, y a partir del día 10 para el público general; las plazas son limitadas. La inscripción se puede hacer online en: Matrícula para Amigos del Museo.

